La Pluma del Conocimiento |
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Muhammad, el Paracleto de JesúsBoris Handal (*) |
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El
siguiente artículo revisa diferentes profecías del antiguo y nuevo Testamentos
sobre la venida de Muhammad
y demuestra el lazo que une las dispensaciones judaica y cristiana con
la islámica a través de los textos bíblicos.
SUMARIO:
El Profeta Esperado.
El Santo del Monte Parán. Las Tribus de Ismael. Otras Profecías de Isaías.
El Paracleto. El Dueño de la Viña. Profecías del Apocalipsis sobre
Muhammad, el Báb y Bahá’u’lláh. El Paracleto y la Lingüística. Referencias.
Bibliografía. El
Profeta Esperado
-
"¿Quién eres Tú?" preguntó la comisión de
sacerdotes de Jerusalén a Juan el Bautista
sobre su prédica. Según la Biblia, Juan confesó y no negó: -
"Yo no soy el Cristo". Queriendo siempre sacar un testimonio acusatorio,
insistieron: -
"¿Quién pues? ¿Eres tú Elías?"
Lacónicamente, les respondió: -
"No soy". Y otra vez: -
"¿Eres tú el Profeta?" Y la contestación vino entonces con una sola sílaba: -
"No" (Juan 1:19-21) Cristo,
Elías y el Profeta
eran
las tres figuras esperadas en ese momento por el pueblo judío. Cristo
(el "Ungido") era el Mesías, Elías
quien iba a preceder a ese Mesías, pero, ¿quién era el Profeta? Las
profecías sobre el Cristo
estaban contenidas en muchas partes de las escrituras hebraicas. Las de Elías
constaban en el Libro de Malaquías (4, 5-6), y las referentes al Profeta
estaban en el Deuteronomio - el último libro de Moisés - en el capítulo
18,15-18. Allí
el mismo Moisés habla al pueblo hebreo sobre el futuro: "Profeta
de en medio de ti, de tus hermanos, como Yo, te levantará Yahvéh tu
Dios; a Él oiréis..."… "Y Yahvéh me dijo:" "Profeta les levantaré de
en medio de Sus hermanos, como Tú; y pondré Mis palabras en Su boca; y
Él les hablará todo lo que Yo le mandaré". Es
interesante notar que Moisés dice a Su pueblo, "de en medio de ti,
de tus hermanos". Y que Yahvéh había dicho: "de en medio de
sus hermanos". ¿A qué se refería la inspiración divina con
"de en medio de ti, de tus hermanos", "de en medio de sus
hermanos"? Si Moisés hubiera querido decir que sería un judío,
entonces se hubiera dicho "simiente" o
"descendencia". ¿A qué "hermanos" de los judíos
se refería Moisés y Dios Mismo? Para dar respuesta a esta importante
interrogante los judíos volvían sus pensamientos hacia el vecino
desierto y recordaban la historia de su Padre Abraham, el Padre de los
Fieles. Abraham tuvo tres esposas, Sara, Agar y Qetura. De su
unión con Sara, Abraham fue el padre de Isaac e
Ismael. Jacob, hijo de Isaac, tuvo doce hijos quienes originaron las
doce tribus de Israel. De otro lado, Ismael ("Dios Oye"), hijo
de Abraham y Agar y a la vez hermano de Isaac, es considerado como el
mestizaje de la simiente de Abraham con los pueblos árabes. Si
recordamos, Abraham significa "Padre de Multitudes", y Dios le
había prometido, siendo él todavía infértil, que le haría fecundo
sobremanera y que le guiaría a él y a su descendencia para siempre. De
acuerdo al texto del Génesis, Agar, la madre de Ismael, era la esclava
de Sara. Siendo Sara estéril,
ella misma había entregado su esclava Agar a su esposo Abraham para que
le diera un hijo. En consecuencia nació Ismael. Pero luego del
nacimiento de Ismael sucedió que Sara quedó embarazada y nació Isaac.
El Génesis relata que, debido a los celos de Sara, Abraham echó de su
casa a Agar y a Ismael quienes tomaron la ruta de Egipto. Debido al
calor y a la sed del desierto estuvieron a punto de perecer pero fueron
socorridos por Dios. Agar e Ismael fueron acogidos por los árabes del
desierto quienes eran descendientes de quinta generación de Noé a través
de Yoqtan (Génesis 10:25-30). Ismael
vivió en el desierto del Parán, se volvió cazador, y se casó con una
egipcia, mezclando de esta manera su estirpe con los pueblos árabes.
Tuvo doce hijos, cada uno de ellos cabeza de doce tribus árabes. El
Antiguo Testamento en varios pasajes identifica a los árabes como los
descendientes de Ismael y Agar, con los nombres de
"ismaelitas" o "agarenos" o "hagaritas"
(Gen 25:18; 1 Cron 5:10, 18-22; Salmos 83:6; 1 Cron 27:31). Esta
asociación de Ismael y los
pueblos árabes es también corroborada por ‘Abdu’l-Bahá en Contestación a Algunas Preguntas .1 Abraham
había dicho a Dios; “¡Si al menos Ismael viviera en tu
presencia!". Y Dios prometió que de Ismael haría "una gran
nación" (Génesis 21:13) y dijo: "He aquí que le bendigo, le
hago fecundo y le haré crecer sobremanera. Doce príncipes engendrará
y haré de él un gran pueblo" (Gen 17:20). De acuerdo al amado
Guardián Shoghi Effendi, estos doce príncipes son los doce Imanes de
la Fe de Muhammad, es decir Sus doce sucesores. El Báb Mismo fue un
descendiente directo de Muhammad. Dios dijo también de Ismael que
"enfrente de todos sus
hermanos plantará su
tienda" (Gen 16:12). La
Biblia dice que las tribus de Ismael se establecieron ocupando el país
que se sitúa "desde Javila hasta Sur, junto a Egipto, según se va
a Asur" (Génesis 25:18). Los geógrafos concuerdan que este lugar
es Arabia. La Biblia también dice que Ismael estuvo al lado de su
hermano Isaac en el entierro de su Padre Abraham. Ismael murió a los
137 años, "en la presencia de todos sus
hermanos" (Génesis
25:18). Algunos
teólogos cristianos han afirmado erróneamente que la profecía sobre
el Profeta esperado se refiere a Jesús. Dos razones desarticulan dicha
hipótesis. Primero, de acuerdo a los mismos cristianos, Jesús no es un
profeta, sino el Hijo de Dios (Mateo 14:13). Pedro, discípulo de Jesús
interpreta la profecía aplicándola a Jesús (Hechos 3:22). Sin embargo
es necesario considerar que los bahá’ís no consideramos infalibles a
otras personas sino a las Manifestaciones de Dios (Mateo 16:23). Segundo,
Mírzá Abu’l-Fadl hace notar que Jesús bien puedo haber sido un
Samaritano, es decir, miembro de una secta religiosa que los judíos no
consideraban como "hermanos" sino como a sus peores enemigos y
herejes. En Juan 8:48 los sacerdotes judíos le dijeron a Jesús: "¿No
decimos, con razón, que eres
samaritano y que tienes un demonio?". Mírzá Abu’l-Fadl refiere
que los judíos tenían genealogías bien elaboradas y preservadas y
conocían perfectamente el origen de cada persona. 2 Además,
la Biblia no precisa la ascendencia genealógica de María, la madre de
Jesús, y en lo que concierne a José, las versiones de Mateo y Lucas
respecto a su genealogía, son contradictorias. La
última parte de la profecía de Deuteronomio 18,18 es muy significativa
por cuanto establece dos criterios para determinar la validez del
Profeta, vale decir, que tiene que ser fiel a las verdades divinas enseñadas
al pueblo hebreo y que los hechos anunciados deben cumplirse. Dice Dios:
"Pero si un profeta tiene la presunción de decir en mi nombre una
palabra que yo no he mandado decir y habla en nombre de otros dioses,
ese profeta morirá. Acaso vas a decir en tu corazón: ‘¿Cómo
sabremos que esta palabra no la ha dicho Yahvéh?’ Si ese profeta
habla en nombre de Yahvéh, y lo que dice no se cumple, es que Yahvéh
no ha dicho tal palabra; el profeta lo ha dicho por presunción; no le
tengas miedo." Es
de notar que Muhammad afirmó su creencia en las revelaciones de
Abraham, Moisés y Jesús: "Creemos en Dios y en lo que se nos ha
revelado, en lo que se reveló a Abraham, Ismael, Isaac, Jacob y a las
tribus, en lo que Moisés, Jesús y los profetas recibieron de su Señor.
No distinguimos a ninguno de ellos y nos sometemos a Él" (2:136). El
Santo del Monte Parán
Otras
dos profecías del Antiguo Testamento se relacionan con la de
Deuteronomio 18 y anuncian la venida de Muhammad asociándole con el
desierto de Parán el cual se encuentra en Arabia. Parán son unas montañas
que se encuentran al norte del monte Sinaí y hacia el sur de Seir.
Ismael vivió en el desierto de Parán (Gen 21:8). Ya hemos visto que
los árabes, descendientes de Ismael, venían del desierto de Parán. En
Deuteronomio 33,2 leemos esta otra profecía sobre Muhammad. Moisés
antes de morir les recuerda a los judíos la promesa nuevamente: Esta
es la bendición con la que Moisés, hombre de Dios, bendijo a los
israelitas antes de morir. Dijo: El Señor vino de Sinaí y de Seir salió
a ellos; resplandeció desde la montaña de Parán y vino con diez mil
santos; con ley de fuego en su diestra para ellos. Esta
extraordinaria profecía puede ser separada en varias partes. "El
Señor vino del Sinaí" se refiere a Moisés quien recibió las
Tablas de la Ley en el Monte Sinaí; "...y de Seir salió a
ellos" se refiere a Jesús pues Seir es una montaña en Galilea;
"...resplandeció desde la montaña de Parán." se refiere a
Muhammad; "...y vino con diez mil
santos" se refiere a Bahá’u’lláh Quien es el Señor de
las Huestes. En
Habbakuk 3,3 leemos esta otra profecía sobre la venida de Muhammad como
el "Santo del Monte Parán": “Viene Dios de Temán, el Santo del monte Parán. Su majestad cubre los cielos, de su Gloria está
llena la tierra. Su fulgor es como la luz, rayos tiene que saltan de su
mano, allí se oculta su poder. Delante
de él marcha la peste, sale la fiebre tras sus pasos. Se planta él y
hace temblar la tierra, mira y hace estremecerse a las naciones; se
desmoronan los montes eternos, se hunden los collados antiguos, ¡Sus
caminos de siempre!” Temán es un término hebreo que significa
desierto. Las Tribus de Ismael La
Biblia nos habla también de la infancia de Ismael y de cómo él y su
madre se asentaron en Arabia. Creció
el niño (Isaac) y fue destetado, y Abraham hizo un gran banquete el día
que destetaron a Isaac. Vio Sara al hijo que Agar la egipcia había dado
a Abraham jugando con su hijo Isaac, y dijo Abraham: “Despide a esa
criada y a su hijo, pues no va a heredar el hijo de esa criada con mi
hijo, con Isaac”. Sintiólo mucho Abraham, por tratarse de su hijo,
pero Dios dijo a Abraham: “No lo sientas ni por el chico ni por tu
criada. En todo lo que dice Sara, hazle caso; pues aunque por Isaac
llevará tu nombre una descendencia, también del hijo de la criada
(Ismael) haré una gran nación, por ser descendiente tuyo”. Levantóse,
pues, Abraham de mañana, tomó pan y un odre de agua, y se lo dio a
Agar, le puso al hombro el niño y la despidió. Ella se fue y anduvo
por el desierto de Berseba. Como se acabó el agua del odre, echó al niño
bajo una mata, y ella misma fue a sentarse enfrente, a distancia como de
un tiro de arco, pues decía: ‘No quiero ver morir al niño’.
Sentada, pues, enfrente, se puso a llorar a gritos. Dice
la Biblia que Dios
oyó la voz del chico, y el Ángel de Dios llamó a Agar desde los
cielos y le dijo: “¿Qué te pasa, Agar? No temas, porque Dios ha oído
la voz del chico en donde está. ¡Arriba!, levanta al chico y tenle de
la mano, porque he de convertirle en una gran nación.” Entonces abrió
Dios los ojos de ella, y vio un pozo de agua. Fue, llenó el odre de
agua y dio de beber al chico. Dios asistió al chico, que se hizo mayor
y vivía en el desierto y llegó a ser gran arquero. Vivía en el
desierto de Parán, y su madre tomó para él una mujer del país de
Egipto (Génesis 21:8). Ya
antes de nacer Isaac, estando Agar encinta, Sara maltrataba a Agar, razón
por la cual ella huyó al desierto. En esa ocasión el Ángel del Señor
encontró a Agar llorando y le dijo: "Multiplicaré de tal modo tu
descendencia, que por su gran multitud no podrá contarse" (Génesis
16). También le ordenó regresar a la casa de Sara. "Mira que has
concebido,” le había dicho, " y darás a luz un hijo, al que
llamarás Ismael, porque el Señor ha oído tu aflicción.” Sabemos
que Muhammad fue descendiente de Ismael. El Corán identifica a Ismael
como a un Profeta quien guió espiritualmente a los pueblos árabes y
les enseñó la religión de su padre Abraham. Estas enseñanzas fueron
preservadas en el desierto y cuando apareció Muhammad 2.500 años después,
aún había una comunidad de creyentes en Abraham e Ismael quienes se
llamaban a sí mismos "hanifs". Estos creyentes estaban en
constante pugna con la mayoría idólatra de la época. Las enseñanzas
de los hanifs se asemejaban mucho a las enseñanzas de Abraham tal como
están escritas en la Biblia, muy particularmente por su enfático
monoteísmo. Muhammad mismo reconoció ser un hanif. Hemos
visto que Ismael tuvo doce hijos. Cada uno de ellos formó una tribu que
fue conocida por sus nombres. La historia, tanto bíblica como secular,
ha registrado aspectos de las suertes de estos pueblos. Los hijos de
Ismael fueron: Nabayot, Quedar, Abdeel, Mibsam, Mismá, Dumá, Massá,
Jadad, Temá, Yetur, Nafis y Quedmá (Gen 25,13). Estas tribus se
asentaron en diversas partes de lo que ahora es la península arábiga,
al sur de Palestina. Llevaron una vida nómada, inhóspita y agreste,
cumpliéndose de este modo lo que Dios dijo a Abraham que la vida de
Ismael sería como la de un potro salvaje (Génesis 16). Debemos
pensar por un momento que geográficamente Palestina y Arabia son
lugares muy cercanos por lo que siempre hubo contactos entre los
israelitas y sus hermanos los ismaelitas (Números 12:10; 13:3). En efecto, entre Jerusalén
y La Meca (corazón espiritual y geográfico de Arabia) hay una
distancia de 1 200 kilómetros, la cual podría ser cubierta normalmente
a pie durante un mes y medio. El Corán menciona que Abraham e Ismael
estuvieron en la región que ahora es conocida como Meca y que allí
levantaron un lugar de adoración a Dios. La
comunicación entre ambos pueblos hermanos fue constante debido a sus vínculos
sanguíneos, religiosos, culturales y comerciales. En Ezequiel 27:21
leemos: "Arabia y todos los príncipes de Quedar eran también tus
clientes: pagaban con corderos, carneros y machos cabríos. Los
mercaderes de Saba y de Rama traficaban contigo: aromas de primera
calidad y toda clase de piedras preciosas y oro daban por tus mercancías."
Todas estas ciudades estaban en Arabia. Tres
de esas doce tribus han sido particularmente conocidas: Nabayot, Quedar
y Temán Respecto a Nabayot (en hebreo significa alturas), su tribu ocupó
los pastos de la Arabia desierta y se posesionó de Edom. Las tribus de
Nabayot y Quedar fueron famosas por sus rebaños. Isaías, dirigiéndose
a Jerusalén dice: "Te inundará una multitud de camellos, de
dromedarios de Madián y Efá. Vienen todos de Saba, trayendo incienso y
oro. A los rebaños de Quedar los reunirán para ti y los carneros de
Nebayot estarán a tu servicio". Saba es una ciudad al sur del
Arabia (Isaías 60:7). Quedar (oscuro en hebreo) fue la tribu más próspera
y grande de todas ellas. Su nombre es utilizado como sinónimo del
pueblo árabe. Abdalláh Yousuf Alí en su comentario sobre el Corán
menciona a Isaías (42:10) señalando que el siguiente texto se refiere
al surgimiento de la nación árabe bajo la civilización del Islam. Himno
de Victoria. Cantad al Señor un cántico nuevo, su loor desde los
confines de la tierra. Que le cante el mar y cuanto contiene, las islas
y sus habitantes. Alcen la voz el desierto y sus ciudades, las
explanadas en que habita Quedar. Aclamen los habitantes de Petra desde
la cima de los montes vociferen. Den gloria al Señor su loor en las
islas publiquen. El Señor como un bravo sale, su furor despierta como
el de un guerrero; grita y vocifera, contra sus enemigos se muestra
valeroso. Estaba mudo desde mucho ha, había ensordecido, me había
reprimido. Como parturienta gritó, resopló y jadeó entrecortadamente.
Derribaré montes y cedros, y todo su césped secaré; convertiré todos
los ríos en tierra firme y las lagunas secaré. Haré andar a los
ciegos por un camino que no conocían, por senderos que no conocían los
encaminaré. Trocaré
delante de ellos la tiniebla en luz, y lo tortuoso en llano. Estas
cosas haré y no las omitiré. Haceos atrás, confusos de vergüenza,
los que confiáis en ídolos, los que decís a la estatua fundida:
"Vosotros sois nuestros dioses". "El
Señor como un bravo sale" y la descripción que sigue se refiere a
Muhammad y a la incursión del Islam en el siglo VI D.C. al mundo de
entonces, viniendo del desierto y sus ciudades, de Quedar. Es necesario
notar que los judíos en tiempos de Jesús no adoraban estatuas, pero sí
era el caso de los idólatras árabes en tiempo de la venida de
Muhammad. La existencia de la tribu de Quedar es mencionada por el
naturalista latino Plinio. Habitaban en la península arábiga al este
del Mar Rojo. Es mencionada también en Salmos 120,5 como un lugar no
agradable para vivir. Vivían en tiendas de piel negra de camello. Así
como a Quedar (es decir, los pueblos árabes del mundo preislámico) se
le dio un pasado notable como se ve en el texto de la profecía, Isaías
y Jeremías también profetizan la decadencia de Quedar, que puede ser
comprobada ahora con la rápida caída de los pueblos musulmanes
inmediatamente después de la venida de Bahá’u’lláh. Isaías 21,6
habla también sobre la futura caída de Quedar: “Pues así me ha
dicho el Señor: Al cabo de un año como año de jornalero se habrá
consumido toda la gloria de Quedar. Del resto de los arqueros, de los
paladines, de los bravos de los hijos de Quedar, quedarán pocos, porque
el Señor, Dios de Israel, lo ha dicho.”
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Jeremías (49, 28-29) se refiere a un
despojamiento de la tribu de Quedar por parte de Nabucodonosor, rey de
Babilonia. Se refiere a Quedar como "la nación pacífica que vive
confiada. Ni puertas ni cerrojos tiene. En aislamiento viven".
Quedar es también mencionada en Jeremías 2,10 y en Cantar de los
Cantares 1,3. En esta última referencia se menciona que eran gente
morena. Respecto
a Temán, como se dijo antes, este término significa desierto en
hebreo. Por tanto, la expresión Dios de Temán en la profecía de
Habbakuk (3:3) mencionada en la sección anterior significa Dios del
Desierto. La población de Temán todavía existe al sur de Damasco, al
norte de Arabia. Era una ruta muy importante entre Jerusalén y la Meca.
Damasco fue una ruta transitada por Muhammad durante Su juventud. Temán
era famosa por sus caravanas (Job 6,19). Es mencionada también en Isaías
21,13-14 y Jeremías 25,23. Otro
hijos de Ismael fueron Abdeel, Mibsam (fragancia), Mismá quien se situó
al sur este de la ciudad de Medina en Arabia, Dumá quien fundó Durna
Sirio, Massá (levantamiento) quien fundó las tribus árabes en dirección
a Babilonia, Jadad (fuente) quien se estableció en Hadar, Yetur, Nafis
(refrescado) cuya posteridad fundó un pueblo pastoral al sureste de
Hermón (Siria), Quedmá quien se extendió hacia el este y Majlat quien
casó con Esaú3. Otras Profecías de Isaías Isaías
21,6 menciona a los "jinetes en burro" y a los "jinetes
en camello". De acuerdo a muchos teólogos musulmanes dichas
referencias corresponden a la dispensación de Jesús y Muhammad
respectivamente por cuanto Ellos se presentaron públicamente montando
dichos animales. Dice Isaías: "Pues así me ha dicho el Señor:
‘Anda, pon un vigía que vea y avise. Cuando vea carros, troncos de
caballos, jinetes en burro, jinetes en camellos, preste atención, mucha
atención’. Y exclamó el vigía: ‘Sobre la atalaya, mi Señor estoy
firme a lo largo del día, y en mi puesto de guardia estoy firme noches
enteras. Pues bien: por ahí vienen jinetes, troncos de caballos’.
Replicó y dijo: ‘¡Cayó, cayó Babilonia, y todas las estatuas de
sus dioses se han estrellado contra el suelo!’” La
referencia a la caída de Babilonia puede referirse a la venida de Bahá’u’lláh.
En Apocalipsis 14,8 y 18,2,
la Gran Babilonia es asociada a la Hora del Juicio Final. Se describe a
Babilonia como "morada de demonios, en guarida de toda clase de espíritus
inmundos, en guarida de toda clase de aves inmundas y detestables.
Porque del vino de sus prostituciones han bebido todas las naciones, y
los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la
tierra se han enriquecido con su lujo desenfrenado.” De
otro lado, Isaías (63,1) advierte de un personaje de Edom (Siria) que
lucharía contra los judíos: “¿Quién es ese que viene de Edom, de
Bosara, con ropaje teñido de rojo? ¿Ése del vestido esplendoroso, y
de andar tan esforzado? - Soy yo que hablo con justicia, un gran
libertador”. Esta profecía se refiere a Muhammad pues, por un lado,
Él, y no Jesús, estuvo en Siria, y de otro lado el texto se refiere a
tres momentos históricos del pueblo judío.4
El primero es el tiempo del ministerio de Moisés que liberó
a Su pueblo de los egipcios: “Dijo él: ‘De cierto que ellos son mi
pueblo, hijos que no engañarán’. Y fue él su Salvador en todas sus
angustias. No fue un Mensajero ni un ángel: él mismo en persona lo
liberó. Por su amor y compasión él los rescató: los levantó y los
llevó todos los días desde siempre” (Is 63,8-9). En
el segundo, el texto se refiere a la negación de la divinidad de Jesús
por parte de los judíos y a Su eventual crucifixión: “Mas ellos se
rebelaron y contristaron a su Espíritu Santo” (Is 63,10). En
la tercera parte, el pasaje hace referencia a la lucha que se entabló
entre los musulmanes y los judíos de la época. Los primeros defendiéndose
de los últimos, lo que llevó finalmente a un derramamiento de sangre
de muchos judíos: “Y él se convirtió en su enemigo, guerreó contra
ellos” (Is 63:10). El Paracleto Jesucristo
también profetizó la venida de Muhammad. Estos testimonios los
encontramos en cuatro pasajes de la Biblia bajo el nombre de Paráclito
o Periklitos (Jn 14:16,25; 15:26; 16:7) (ver Apéndice para mayor
información sobre este tema). "Periklitos" es el término
griego que en árabe significa el "Alabado". Muhammad es también
llamado Ahmad, que en árabe significa "Alabado".
‘Abdu’l-Bahá dijo: “Su Santidad Cristo hizo una Alianza
concerniente al Paráclito y dio las nuevas de Su venida.”5 Esta
profecía se relaciona también con la última cena donde Jesús
consuela a Sus discípulos en la despedida final previa a la Pasión, y
les dice que otro Profeta como Él Mismo vendrá a guiar al mundo. Cristo
dice que es “otro Paráclito” el que ha de venir, uno que “el
Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará lo
que os he dicho.” Cristo también dice: “…Mucho tengo todavía que
deciros, pero ahora no podéis con ello”, que el Paráclito “os
guiará hasta la verdad completa, pues no hablará por su cuenta, sino
que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir.” El Paráclito
“me dará gloria,” dice Jesús, “dará testimonio de mí.” Efectivamente,
cuando estudiamos el Corán vemos que Muhammad en diecinueve pasajes dio
gloria y testimonio de Jesús, como por ejemplo: “Realmente, el Mesías,
Jesús, hijo de María, es el Enviado de Dios, su Verbo, que echó a María
un espíritu procedente de Él” (4:169)**… Dimos a Jesús, hijo de
María, las pruebas claras y le fortalecimos con el Espíritu Santo
(3:253)… Cuando dijo Dios: “¡Jesús, hijo de María! Recuerda Mi
gracia que os dispensé a ti y a tu madre cuando te fortalecí con el
Espíritu Santo y hablaste a la gente ya en la cuna y luego de mayor. Y
cuando te enseñé la Escritura, la Sabiduría, la Toráh y el
Evangelio. Y curaste al ciego de nacimiento y al leproso con Mi permiso.
Y cuando resucitaste a los muertos con Mi permiso. Y cuando alejé de ti
a los Hijos de Israel cuando viniste a ellos con las pruebas claras y
los que de ellos no creían dijeron: ‘esto no es sino magia
manifiesta’ ” (5:110). Muhammad
Mismo (61:6) confirma las profecías del Paráclito: “Y cuando Jesús,
hijo de María, dijo: “¡Hijos de Israel! Yo soy el que Dios os ha
enviado, en confirmación de lo que ya había en la Toráh, y como
anuncio de un Enviado que vendrá después de mí, llamado Ahmad
(Alabado).” El
ex sacerdote católico José Luis Marqués, refiriéndose al tema del
Paráclito dice: Las
palabras de Jesús en la última cena hacen referencia a un personaje,
“otro Paráclito o Consolador, que no hablaría por su cuenta, sino
que hablará lo que oiga". Alguien que hablará y dará testimonio.
Bulthman, el teólogo de la desmitologización, opina que Jesús se
refería a una “tercera persona’, otro Hijo del Hombre, que no sería
Él mismo, pues Jesús, según este autor, no previó su muerte
violenta. Todo
queda más claro, a mi parecer, con el concepto bahá’í de que los
personajes humanos de cada revelación son distintos, pero la realidad
divina que en ellos se manifiesta es siempre la misma. Dice Bahá’u’lláh
refiriéndose a Cristo: "Él,
el revelador de la Belleza invisible, dirigiéndose un día a sus discípulos,
se refirió a su muerte y encendiendo en sus corazones el fuego de la
aflicción, les dijo: ’Yo me voy y vuelvo otra vez a vosotros.’ Y en
otra parte dijo: “Yo me voy y vendrá otro quien os dirá todo lo que
yo no os dije y cumplirá todo lo que yo os he dicho...’. Ambas
declaraciones tienen el mismo significado, si sólo meditaseis con la
divina percepción respecto de las manifestaciones de la Unidad de
Dios". En
cierto sentido la venida del Espíritu Santo se cumplió también en la
siguiente revelación que fue la de Muhammad. Tuve la curiosidad de
hacer un estudio estando en la facultad de filosofía, sobre Fray
Anselmo Turmeda. Este sacerdote franciscano mallorquín del siglo XIV se
convirtió al Islam; precisamente por reconocer que MUHAMMAD era el Paráclito
prometido por Cristo. Le había abierto los ojos un teólogo de la
universidad de Bolonia, Italia, donde estaba en auge la Filosofía de
Averroes y por tanto una interpretación racional de las verdades teológicas.
Lo interesante es que no fue un caso único ni mucho menos. Es mas, países
enteros del Norte de África y de Oriente Medio pasaron del Cristianismo
al Islam... 6 La
idea de la llegada del Paráclito estaba llena de expectativas en los
siglos previos a la venida de Muhammad. De acuerdo a Julio Cortés:
“Ya en el siglo II D.C., los montanistas sostenían que el Paráclito
se había manifestado al mundo por medio de Montano y de sus profetas y
profetisas. En el siglo III, Mani se identificaba con el Paráclito.” 7 Es
de notar que otros evangelios llamados apócrifos, es decir, no
reconocidos por el canon, mencionan la venida del Paráclito. Uno de
ellos, el Evangelio de Bernabé, un discípulo personal de Jesús
(Hechos, 9-14), era muy conocido por los árabes. En este documento hay
varias menciones al Paráclito.8 De acuerdo, a Shoghi Effendi
todos los evangelios, apócrifos y no apócrifos, deben ser considerados
teniendo en cuenta que ninguno de ellos da las palabras exactas de Jesús.
La teología oficial afirma que el Paráclito es el Espíritu Santo,
pero lo cierto es que el Espíritu Santo ya estaba presente en la
persona de Jesús. Asimismo las referencias del Evangelio de Juan sobre
el Paráclito describen a un personaje profético diferente que ha de
venir, que hablará y que continuará las enseñanzas de Abraham, Moisés
y Jesús, como Muhammad efectivamente lo hizo. Leamos lo que dice Jesús
sobre el Paráclito: Os
he dicho estas cosas estando entre vosotros. Pero el Paráclito, el Espíritu
Santo, que
el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará lo
que os he dicho (Jn 14:25). Cuando venga el Paráclito,
que yo os enviaré junto al Padre, el Espíritu de la Verdad, que
procede del Padre, Él dará testimonio de mí (Juan 15:26). Pero
Yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; por que si no me voy,
no vendrá a vosotros el Paráclito; pero si me voy, os lo enviaré; y
cuando él venga, convencerá al mundo en lo referente al pecado, en lo
referente a la justicia y en lo referente al juicio; en lo referente al
pecado, porque no creen en mí; en lo referente a la justicia, porque me
voy al padre, y ya no me veréis; en lo referente al juicio, porque el
Príncipe de este mundo está juzgado. Mucho tengo todavía que deciros,
pero ahora no podéis con ello. Cuando venga él, el Espíritu de la
verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su
cuenta, sino que hablará lo que oiga y os anunciará lo que ha de
venir. Él me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará
a vosotros. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho:
Recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros (Jn 16,7). El Dueño de la Viña
Referente
a la Parábola del Dueño de la Vida en Mateo 20,1-16, la primera,
tercera, sexta, novena y la undécima horas se pueden relacionar a las
revelaciones divinas de Abraham y Moisés (para los judíos), Jesús,
Muhammad, el Báb y Bahá’u’lláh. Dios Mismo es el Señor de la Viña.
Aún los cristianos afirman que el primer llamamiento es a los judíos.
Con la llegada de Bahá’u’lláh todo esto se aclara porque llegamos
a conocer a otras Manifestaciones de Dios después de Jesús. En las
palabras de Jesús: En
efecto, el Reino de los Cielos es semejante a un propietario que salió
a primera hora de la mañana a
contratar obreros para su viña. Habiéndose ajustado con los obreros en
un denario al día los envió a su viña. Salió luego hacia la hora
tercia y al ver a otros que estaban en la plaza parados, les dijo:
"Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo. Y
ellos fueron. Volvió a salir a la hora
sexta y a la nona e hizo lo mismo. Todavía salió a eso de la hora undécima y, al encontrar a otros que estaban allí, les dice: “¿Por
qué estáis aquí todo el día parados?” Dícenle: “Es que nadie
nos ha contratado”. Díceles: “Id también vosotros a la viña”.
Al atardecer, dice el dueño de la viña a su administrador: “Llama a
los obreros y págales el jornal, empezando por los últimos hasta los
primeros”. Vinieron pues los de la hora undécima y cobraron un
denario cada uno. Al venir los primeros pensaron que cobrarían más,
pero ellos también cobraron un denario cada uno. Y al cobrarlo,
murmuraban contra el propietario, diciendo: “Estos últimos no han
trabajado más que una hora, y les pagas como a nosotros, que hemos
aguantado el peso del día y el calor”. Pero él contestó a uno de
ellos: “Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No te ajustaste
conmigo en un denario? Pues toma lo tuyo y vete. Por mi parte, quiero
dar a este último lo mismo que a ti. ¿Es que no puedo hacer con lo mío
lo que quiero? ¿O va a ser tu ojo malo porque yo soy bueno?” Así,
los últimos serán primeros y los primeros, últimos. Algunos
teólogos islámicos afirman que en I Juan 4,2-3 Muhammad es el
"Espíritu que viene de Dios" por cuanto Muhammad proclamó
que Jesús era un hombre verdadero y no era Dios. En dichos versículos
leemos lo siguiente: Queridos,
no os fiéis de cualquier espíritu, sino examinad si los espíritus
vienen de Dios, pues muchos falsos profetas han salido al mundo. Podréis
conocer en esto el Espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa a
Jesucristo, venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no
confiesa a Jesucristo, no es de Dios; ése es del Anticristo. El cual
habéis oído que iba a venir; pues bien, ya está en el mundo. Para
terminar esta sección, queremos transcribir las palabras de Jesús en
Juan 10,16, donde se menciona a otras comunidades diferentes de las judías
y cristianas. Yo
soy el Buen pastor y conozco mis ovejas y las mías me conocen a mí
como me conoce el Padre y yo conozco a mi Padre y doy la vida por las
ovejas. También tengo otras ovejas que no son de este redil; también a
éstas las tengo que conducir y escucharán mi voz y habrá un solo rebaño,
un solo Pastor. Las
palabras de Jesús cuando dice "también tengo otras ovejas"
no pueden referirse a los judíos dispersos de ese entonces, las tribus
perdidas de la Casa de Israel, pues como es sabido aun después de
pasados veinte siglos de la crucifixión el mundo judío sigue negando a
Jesús y a Muhammad. Debe notarse que Jesús está diciendo
"escucharán mi voz". Estas palabras bien pueden referirse a
la aparición de Muhammad quien habló con la misma voz de Jesús, la
Voz de Dios, entre los pueblos de la simiente de Ismael y quienes,
cronológicamente hablando, guardaron la palabra de Abraham en el
desierto hasta la venida de Muhammad durante 2.500 años, y luego
aceptaron Su palabra masivamente, mientras todo ese tiempo los judíos
rompían la Alianza de Dios, incluso después de la venida del Paráclito. Profecías del Apocalipsis sobre
Muhammad, el Báb y Bahá’u’lláh En
el Apocalipsis existen varias referencias proféticas al número 1260.
Sabemos que el Báb apareció en el año 1260 D.H. del calendario islámico,
que como sabemos fue instituido por Muhammad Mismo. D.H.
significa después de la Hejira,
una fecha que marca el inicio del calendario islámico. Debemos recordar
que en la interpretación bíblica de las profecías, un día es
considerado como un año (Ez 4,6). Comentando sobre el texto del
Apocalipsis (12,6), ‘Abdu’l-Bahá dijo: “La
mujer huyó al desierto”,
es decir, la Ley de Dios huyó al desierto, o sea el vasto desierto de
Hijaz y la península arábiga… “En donde tenía un lugar preparado por Dios”. La península arábiga
se convirtió en el hogar y la morada y en centro de la Ley de Dios…
“Para que allí la alimentasen
durante mil doscientos sesenta años”. En la terminología del
Libro Sagrado, estos mil doscientos sesenta días significan los mil
doscientos años que regía la Ley de Dios en el desierto de Arabia.9 Asimismo,
en el capítulo 11 del Apocalipsis, Juan menciona dos personajes que
profetizarán por mil doscientos sesenta días. ‘Abdu’l-Bahá
explica que estos dos personajes son Muhammad y Alí, Su sucesor. De
acuerdo al texto del Apocalipsis: “Ellos
son los dos olivos y los dos candeleros que están de pie delante del Señor…
Ellos tienen poder de cerrar el cielo para que no llueva los días en
que profetizan... Tienen también sobre las aguas poder de convertirlas
en sangre”.10 Más aún, los tres lamentos que afligirán
a la humanidad después de Cristo son asociados a las venidas de
Muhammad, del Báb y de Bahá’u’lláh. El Paráclito y la Lingüística La
versión griega actual menciona "paráklitos" que literalmente
significa "uno que llama a otro." Como esta palabra no tenía
mayor significación para los traductores de entonces se procedió a
interpretar el término siguiendo el contexto en que se hallaba. El
problema surgió cuando al leer los cinco pasajes de los libros de Juan,
estos coinciden en señalar que se trata de una tercera persona, un
nuevo personaje, pero con funciones diferentes. Cada traductor rindió
una traducción del termino “paráklitos” basado en el contexto de
cada parágrafo y en consecuencia existieron diferentes traducciones del
término como: Ayudador, Mediador, Defensor, Consolador, Confortador,
Asistente y Consejero Paráklitos
es la misma palabra que "periklitos" (Alabado) con las mismas
consonantes (p-r-k-l-t-s) pero con dos diferentes vocales (a-e)
considerando que la tercera vocal es similar. Debemos anotar que el
lenguaje griego escrito lleva siete vocales mientras que en árabe
existen solamente tres vocales. De
acuerdo con Shoghi Effendi, la paronomasia se originó en errores de
traducción de la versión de Juan. En consecuencia, si incluimos el término
"alabado" a las diversas traducciones existentes nos dará la
idea total de lo que Juan quiso significar. Shoghi Effendi señala que
el término original se refiere al nombre de Muhammad (Alabado) y que el
problema está en la traducción del texto de Juan. Es decir, que
debemos leer Periklitos. Es
muy probable que el error mencionado por el amado Guardián se haya
debido a problemas de audición por cuanto en griego es muy conocido el
problema de palabras con diferente escritura y significado pero con la
misma pronunciación, un error que fue frecuente en las transcripciones
de los primeros siglos cristianos. Por ejemplo las vocales griegas e,
i y u, y los diptongos ei, oi,
iu tienen similar pronunciación
a la letra i. Aplicando este
problema lingüístico al castellano consideraríamos dos palabras, por
ejemplo, “adoptado” y “adaptado”, con similar escritura pero con
diferente significado. Muchas veces era la práctica del escribano el
cambiar la frase o palabra (debido también a que no la entendía) por
una que él creía era más apropiada para el entendimiento del texto.
El evangelio original de Juan fue redactado en griego alrededor del año
90 D.C. Se desconoce dónde se encuentra el original, pero se han
encontrado copias en muchos casos diferentes. Dichas versiones fueron
hechas en diferentes épocas. Los manuscritos, muchos fragmentarios, son
muy abundantes. Fue
muy frecuente en esas épocas los errores cometidos por los escribas al
momento de la transcripción, debido por ejemplo a la costumbre de
abreviar palabras, raspar y escribir nuevamente un texto cuando éste ya
no se notaba, el no usar espacios entre letras y entre palabras, el no
puntuar, la falta de división de versos o capítulos, la ausencia de
signos de puntuación, la falta de acentos sobre las palabras en griego.
Otros tipos de errores comunes fueron con las letras unciales que parecían
iguales en el momento de copiar, la omisión de sílabas, palabras o líneas,
correcciones del manuscrito al margen o encima de la línea, error en el
dictado especialmente con palabras de parecida pronunciación y en
consecuencia cambiando real significado, especialmente en el caso de las
vocales. En algunos casos, el escriba arreglaba la frase a su parecer
para darle una interpretación personal. Estos errores se trasmitían y
se acrecentaron a medida que pasaban de manuscrito a manuscrito.11
El
traductor del Eclesiástico del hebreo al griego hace esta honesta
declaración: Es
que, en realidad, lo expresado en hebreo en el presente libro pierde su
fuerza al ser traducido a otra lengua. Esto no es propio de este libro,
pues incluso las traducciones de la Ley, de los Profetas y de los otros
libros difieren bastante del texto original.12 BIBLIOGRAFÍA
‘ABDU’L-BAHÁ: -
Contestación a Algunas Preguntas. EBILA; Argentina. 1972. BIBLIA
DE JERUSALÉN: -
Editorial Española Desclée de Brouwer. Bilbao, España, 1976. BIBLIA
LATINOAMERICANA -
Copyright Ramón Riciardi y Bernardo Hurault 1972. España.
Ediciones Paulinas. CORTÉS,
JULIO -
El Corán. Edición preparada por Julio Cortés. Editora
Nacional; Madrid, 1980. GIL,
JOAQUIN (Editor). -
Diccionario Etimológico de la Lengua Castellana. Buenos
Aires, 1943. MARQUÉS,
JOSE LUIS: -
Cartas a un Buen Católico. Editorial Bahá’í de España;
España, 1987. MÍRZÁ
ABÚ’L-FADL GULPAYANI: - Miracles & Metaphores. Kalimat Press; Los Ángeles, 1981. STAR OF THE WEST: - George Ronald Publisher; Oxford, Inglaterra, 1978. THE
GOSPEL OF BARNABAS: -
Sh. Muhammad Ashraf. Lahore, 1981. THE
NEW ENCYCLOPAEDIA BRITANNICA. 15th
Edition. 1986.
NOTA Y REFERENCIAS: - Las
citas bíblicas pertenecen a la Biblia Latinoamericana y a la Biblia de
Jerusalen.
1. ‘Abdu’l-Bahá,
Contestación a Algunas Preguntas.
2. Mírzá
Abu’l-Fadl, Miracles & Prophecies,
p. 65.
3. Gil, Diccionario
de la Biblia.
4. Mírzá
Abu’l-Fadl, Miracles & Metaphores.
5.
‘Abdul-Bahá, Star of the West, p. 107, vol. 4.
6.
Marqués, Cartas a un Buen Católico, p. 155.
7.
Cortés, El Corán p. 688.
8.
Sh. Muhammad Ashraf, The
Gospel of Barnabas, pp. 73-74.
9.
‘Abdu’l-Bahá,
Contestación a Algunas Preguntas,
p. 78. 10.
‘Abdu’l-Bahá,
Contestación a Algunas Preguntas, pp. 72-73. 11.
The New Encyclopaedia Britannica. 15th
Edition. 12.
Biblia Latinoamericana, p. 944. (*) Doctor en Pedagogía, por la Universidad de Sydney, Australia. El es un bahá'í peruano residente en esta ciudad, desde hace un poco más de 15 años. Autor del libro "El Concurso en Lo alto", de una obra inédita sobre la biografía de Eve Nicklin, entre otros trabajos intelectuales. E-mail: handal@ans.com.au |
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