La Pluma del Conocimiento |
|||
|
|
Filosofías y analogías en EducaciónBoris Handal (*) |
||
|
|
Los
seres humanos han sido dotados con la capacidad de articular y producir
conocimiento. Esta capacidad especial los ubica por encima de los otros
reinos de la naturaleza tales como el mineral, vegetal o animal y
descubrir las realidades del universo. Además del poder de la mente,
los seres humanos tienen también la capacidad de discernir lo bueno de
lo malo. Esta dimensión espiritual también pone a los seres humanos en
la capacidad especial de desarrollar actividades destinadas a su
bienestar personal y colectivo. Los
procesos del conocimiento (es decir, cognición), han sido asociados con
el desarrollo de un variado rango de capacidades espirituales tales como
justicia, voluntad para perseverar, interés, paciencia, confiabilidad,
servicio y otros. La búsqueda de formas conocimiento a través del uso
de técnicas de investigación, es en sí misma un atributo que puede
ser comparado con otras cualidades espirituales. Bajo esta perspectiva,
las técnicas de investigación en educación no son solamente
herramientas para buscar conocimiento, sino también herramientas que
ayudan al ser humano a lograr su completa realización como ser
superior. A
fin de lograr su instinto natural para entender el mundo y su rededor,
la gente hace uso de diferentes facultades tales como predecir,
observar, inferir, interpretar o medir fenómenos. Una vez que el
conocimiento es formalizado, éste toma la forma de una teoría. Las
teorías se basan en presunciones y hechos sobre el mundo. Tenemos teorías
de aprendizaje y enseñanza, una teoría de la relatividad, una teoría
de números, una teoría del sistema planetario, etcétera. Los filósofos
de la ciencia indican que las teorías emergen de procesos de acumulación,
acomodación o reestructuración de nuevo conocimiento. Procesos de
acumulación ocurren cuando las nuevas evidencias no son compatibles con
los principios de una previamente establecida teoría. Procesos de
acomodación ocurren cuando teorías existentes se mezclan con nuevas
evidencias en una forma que chocan con previas presunciones teoréticas.
Como resultado, una teoría asimila las nuevas evidencias bajo la
condición de que cierta modificación de las presunciones teoréticas
han de suceder. Alternativamente, dos diferentes teorías pueden
coexistir bajo dos diferentes interpretaciones de las mismas evidencias.
Muchas veces sucede que la teoría existente no puede resistir los
nuevos desafíos y tiene que someterse a un proceso de completa
reestructuración. Cuantas veces la historia ha atestiguado que teorías
que eran popularmente aclamadas de repente colapsan para abrir nuevos
terrenos. Brevemente, las teorías son vehículos para observar y
describir el mundo y están basadas en presunciones que son susceptibles
de ser cambiadas. Las teorías no son absolutas y tienen un carácter
provisional. Probablemente
debido a sus no bien definidos parámetros, la educación como una
disciplina ha sido interpretada por muchas pasajeras, desorganizadas y
hasta contradictorias teorías de aprendizaje y enseñanza. Estas teorías
educativas han rápidamente emergido, sobrevivido, coexistido para luego
decaer. Cada una de estas teorías presentó su particular vista sobre
el ser humano en la forma de metáforas y analogías. Las principales
teorías en el último siglo XX incluyen, entre otras, el
condicionamiento clásico, conductivismo, cognoscitivismo, y el
constructivismo. La
teoría de condicionamiento clásico de Pavlov comparó al hombre con un
perro a fin de explicar los procesos de estímulo-respuesta, mientras
Skinner utilizó la analogía de una máquina desprovista de
racionalidad que puede ser fácilmente manipulada. Piaget, probablemente
influenciado por su educación como biólogo comparó al hombre a una
planta y a su aparato asimilatorio. Otros sicólogos del aprendizaje
compararon a los seres humanos a una computadora mientras que algunos de
ellos explicaron el aprendizaje como la interacción de reacciones químicas
y neurológicas que suceden en el cerebro. Aún el constructivismo, el
cual constituye un paradigma más avanzado al considerar a los
individuos como “seres que saben”, mantiene la creencia de que somos
“animales sociales”. En
todos estos paradigmas, hay una aserción errónea de la naturaleza del
ser humano, porque estos paradigmas muestran que nosotros estamos aun
definidos por metáforas y analogías que son muy limitantes cuando
definen al ser humano. Estas metáforas y analogías encadenan nuestra
imaginación cuando queremos percibir un entendimiento más amplio del
ser humano. Estas
diferentes concepciones del ser humano han tenido un profundo impacto en
la manera como los educadores han desarrollado sus teorías de educación
en la ultima centuria. Estas teorías están impregnadas de un
materialista y muy restrictivo punto de vista del ser humano así como
son sus métodos de investigación porque perros, plantas, máquinas,
computadoras y reacciones fisiológicas responden evidentemente a leyes
físicas. Estos sistemas de creencias están incorporados férreamente
en el diseño e implementación de los programas educativos actuales. Más
aún, las bases conceptuales de estas teorías seguirán teniendo un
efecto pernicioso hasta que perspectivas alternativas basadas en
principios espirituales no sea ampliamente discutidas e incorporadas. Teorías
educativas más recientes han validado académicamente el rol de
creencias, opiniones y emociones en el aprendizaje y la enseñanza.
Estas así llamadas variables afectivas tienen un efecto importante en
la manera como la gente se desenvuelve en el aprendizaje. Al reconocer
el valor de estas variables no-tangibles que operan dentro del
individuo, aún en las llamadas ciencias fácticas como matemáticas y física,
este cuerpo de investigación se ha acercado más al punto de vista bahá’í
de educación. Sin embargo, esa literatura aún se queda corta en
reconocer la esencia del problema, es decir, el reconocimiento del
componente espiritual del ser humano y por consiguiente de su ilimitado
potencial. Los principios espirituales y sociales instituidos por los
profetas de Dios como Mahoma y Jesucristo prueban que estos Seres no
fueron el producto de sus tiempos. Más aún, Sus enseñanzas revelaron
que Ellos no reprodujeron o acomodaron un nuevo sistema sino, que
contradictoriamente a la lógica humana, a pesar de su aparente
inhabilidad en leer y escribir y de no haber atendido ninguna escuela,
fundaron civilizaciones basadas en concepciones espirituales del ser
humano. ¿Qué
metáfora ofrece la Fe Bahá’í a estos educadores? Bahá’u’lláh,
el fundador de la Fe Bahá’í, comenta sobre este asunto: El
hombre es el Talismán supremo. Sin embargo, la falta de educación
apropiada le ha privado de aquello que inherentemente posee. Por una
sola palabra procedente de la boca de Dios, fue llamado a existir; por
una palabra más, fue guiado a reconocer la Fuente de su educación; por
otra palabra aún, su posición y destino fueron asegurados. El Gran Ser
dice: Considerad al hombre como una mina, rica en gemas de valor
inestimable. Solamente la educación puede hacerle revelar sus tesoros y
permitir a la humanidad aprovechar de esto (Pasajes de los Escritos
de Bahá’u’lláh, CXXII). En
breve, los seres humanos han sido dotados con una naturaleza dada por
Dios la cual no es tomada en cuenta por las metodologías de investigación
educativa de la actualidad. Esta naturaleza le permite articular una
relación con Él y que también hace al ser humano diferente de otros
seres en el reino mineral, vegetal o animal. La Educación es vista como
un proceso lleno de significados para descubrir, pulir y mostrar esa
naturaleza divina. Por tanto, los seres humanos no nacen desprovistos de
cualidades, más aún, son extraordinariamente ricos y hay mucho más de
lo que no sabemos porque esas capacidades están ocultas y las actuales
metodologías de investigación son muy restrictivas. La carencia de
esta perspectiva espiritual plantea la hipótesis de que nuestros
actuales sistemas educativos des-educan más que educan. Talismanes
son objetos que se suponen tienen poderes ocultos que alteran las
fuerzas de la naturaleza, traen buena suerte, tienen poderes curativos,
alejan la maldad, y en general, hacen milagros. Muchas veces, gemas
preciosas son asociadas a talismanes. La piedra filosofal la cual mucha
gente creía podía convertir el metal en oro, era el talismán más
buscado por los alquimistas de los tiempos antiguos. Esta figurativa
descripción de los talismanes ciertamente nos lleva a una mas noble,
fructífera y alentadora concepción del ser humano la cual debe ser
necesariamente articulada en las actuales teorías y sistemas de
aprendizaje y enseñanza.
(*) Doctor en pedagogía. Bahá'í peruano residente en Sidney, Australia. |
||
|
| |||
|
|
||