La Pluma del Conocimiento |
|||
|
|
Apuntes sobre la regulación ética del periodismo políticoAdib Ismael Villar (*) |
||
|
|
Presentación.- El
periodismo es una de aquellas profesiones cuyo ritmo de cambios sigue
una dinámica proporcional en aceleración a las innovaciones tecnológicas
y las transformaciones sociales más amplias. El carácter cada vez más
global de la economía mundial ha propiciado el surgimiento de un
periodismo de mega cadenas mundiales de la información. En un
momento de la historia en que la lucha de ideologías parece reducirse a
un recuerdo de crisis pasadas surge la imperiosa necesidad de replantear
las bases éticas del periodismo político a fin de hacerlo
independiente. Con
extrema brevedad expondremos un repaso a los aportes que nosotros
consideramos más importantes para la formulación de un perfil de la
regulación ética del periodismo político. Resumiremos
la clasificación de las teorías de normativas de la comunicación
social, otras propuestas de las ciencias sociales y una reflexión ontológica
de Klaus Kippendorff. A partir de estos aportes elaboraremos algunas
recomendaciones a modo de resumen y conclusiones. Metodología de Trabajo Lo que
seguirá a continuación será el informe final de una pequeña pero
rica experiencia de investigación teórica con respecto a los aportes
producidos en el campo de las reflexiones éticas sobre el periodismo y
algunos otros aportes de las ciencias sociales (ciencia política,
hermenéutica interdisciplinaria y psicología) que puedan contribuir a
definir tentativamente el rol social de periodismo, lo que no por
supuesto no se hará con una conclusión definitiva sino más bien con
un conjunto breve de anotaciones que rescatarán lo mejor de cada uno de
los aportes tomados en consideración. El
procesamiento de la información seguirá algunas de las recomendaciones
metodológicas de la investigación fenomenológica, en una secuencia de
extracción sintetizadora que perseguirá encontrar lo esencial de cada
uno de los aportes tomados en cuenta. No
obstante, debe señalarse que los criterios para la selección de los
elementos que constituyen las síntesis y el propio tratamiento de la
información se han adaptado a los especiales requerimientos de este
trabajo y a los criterios de los autores. El
lector podrá consultar la obra de Miguel Martínez: Comportamiento
Humano, Nuevas técnicas de Investigación; para obtener una versión
mucho más fidedigna de la investigación fenomenológica.
Las Teorías Normativas de
la Comunicación Social Como Aproximación Ética a la Definición del
Rol Social del Periodismo Político. La
formulación de la clasificación de teorías normativas de la
comunicación (1) constituye un intento sistemático y avanzado
por darle claridad ética al confuso espectro de las relaciones entre
los medios de comunicación de masas, en cuanto instituciones sociales,
los periodistas, sujetos cuya responsabilidad y calificación
profesional no los excluye de la universal condición de dependencia que
comparten con el resto de los seres humanos, y la sociedad en general. Estas
teorías desnudan el problemático y sinuoso campo de correlación entre
el poder político y el mediático, el que en nuestra época difícilmente
puede ser reducido a elementos simples, de actuar independiente, pues
ello conduciría a una sobre simplificación
cognitiva que embotaría nuestras posibilidades de comprender
esta realidad. Las
teorías normativas de la comunicación social pretenden dar una
regulación ética y funcional a los medios de comunicación
social. Las
teorías normativas de la comunicación social no son sin embargo sólo
prescripciones normativas, un conjunto definido de recomendaciones a
priori a las cuales someterse, lejos de lo que su nombre parece indicar las teorías
normativas de la comunicación social son expresiones de la praxis de
quienes ejercen la labor de informar y entretener a los públicos
masivos a través de la moderna tecnología de la comunicación. La
Teoría Autoritaria:
Puede concebirse como un estadio en la evolución de las concepciones
socialmente aceptadas del periodismo, propio de sociedades y culturas
predemocráticas o resueltamente autoritarias. En esta teoría
se sostiene la necesidad de subordinar la actividad periodística
al poder oficial. La teoría autoritaria sostiene: (1).“Los
medios de comunicación no deben hacer nada que socave la autoridad
establecida”.(2) (2).
El criterio que rija el comportamiento de los medios de comunicación
debe ser siempre, o en último termino, el de la autoridad establecida. (3).
Los valores políticos mayoritarios o dominantes tienen que ser
respetados por los medios de comunicación. (4).“La
censura puede estar justificada para imponer estos principios”.(3) Aunque
la teoría autoritaria goce de poco respaldo académico y popular hoy en
día, al punto que, al referirnos a sus propugnadores tengamos que hacer
referencia a personajes del tipo y antigüedad de Bernard Voyenne, es el
referente ético tácito (4) de los regímenes autoritarios tales
como el de la Republica Popular China, Irán, Irak, Corea del Norte,
entre otros. Los
postulados de esta teoría demuestran un fuerte compromiso con el poder
cuyo origen corre desde lo simplemente utilitario hasta la dependencia
psicológica. (5) En
el manejo autoritario de los medios de comunicación el individuo
renuncia a su capacidad y derecho de buscar la verdad con independencia
para convertirse en la voz de otro; por conveniencia, deseo de
sobrevivir o una sumisión espiritual a quienes detentan el poder. Teoría
de la libertad de prensa:
Se fundamenta en la irrestricta libertad del individuo a expresar su
pensamiento. Históricamente parte de las obras de John Locke y John
Milton. La teoría de la libertad de prensa impera en los estados que se
rigen por el régimen de democracia representativa y el libre mercado.
Esta teoría sostiene que: (1).“La
edición debe estar libre de
cualquier censura previa” (6). (2).
No puede permitirse al estado el establecimiento de algún tipo de
restricción, a cualquier ciudadano o grupo, de ejercer la labor
comunicadora. (3).“No
debe obligarse a publicar ninguna cosa” (7). (4).“La
publicación del error está tan protegida como la verdad en cuestiones
de opinión y creencias” (8). (5).“No
se debe poner ninguna clase de traba a la búsqueda , por medios
legales, de información para publicarla”. (9) La
teoría de la libertad de información garantiza el respeto en un primer
plano y momento por la libertad
de pensamiento y la búsqueda de la verdad, sin embargo adolece de
insuficiencias éticas puesto que evade la necesidad de establecer un
riguroso control del cumplimiento de la labor social del comunicador, la
que ni siquiera define. Al
eliminarse en términos absolutos la censura previa a las difusiones
mediáticas se abre las puertas a la posibilidad de que una publicación
atente en contra de los valores morales mayoritarios y las leyes
establecidas sin que el daño así causado pueda ser reparado plenamente
(10). En
un régimen de irrestricta libertad de expresión en la que ni siquiera
puede exigirse a los medios de comunicación de masas un espacio para
dar voz al estado y los grupos de actores políticos y sociales, el
pretendido carácter democrático de la prensa empieza a difuminarse.
Las decisiones con respecto a qué publicar se tornan cada vez más
impersonales y dependientes de las fuerzas del mercado, la libertad del
individuo es soslayada por el poder económico en una ciega lucha por
una libertad cada vez más lejana. Como en todos los discursos de la
libertad absoluta, en la teoría de la libertad de prensa se cae en
paradojas que son insalvables sino se descartan algunos de los
postulados iniciales (11). En
la actualidad los reclamos por una absoluta libertad de prensa van
siempre acompañados por un paquete de propuestas que incluye además
los postulados del libre mercado y el individualismo utilitarista. La
teoría de la libertad de prensa, en su forma más ortodoxa e
intransigente, es aliado ideológico de un neoliberalismo para el cual “es
el mercado y no la política el que define el espacio público” (12). Teoría
de la responsabilidad social: Conscientes de la manipulación de los medios de
comunicación en manos de los grandes grupos de poder económico,
autores como R.Hutchis, Jackes Maritain y William Hockin, proponen la
llamada teoría de la responsabilidad social en la comunicación. “Ayudar
al publico a distinguir entre lo verdadero y lo falso” (13);
la teoría de la responsabilidad social presenta a la labor
del comunicador como un ministerio de servicio en favor de la sociedad
en general. Se mistifica lo profano, se exalta el componente ético y
rezaga lo puramente pragmático del periodismo. A
fin de garantizar que la actividad periodística promueva el bienestar
social la teoría de la responsabilidad social exige que el periodismo
cumpla con los deberes y restricciones específicas de: (1)“Ayudar
a la digestión intelectual del lector mediante la exposición de un
contexto coherente dentro del cual las noticias singulares tengan su
verdadera idea” (14). (2)Definir
pública y oficialmente las responsabilidades de los periodistas ante la
sociedad en forma conveniente a los intereses de ésta. (3)Abstenerse
de difundir mensajes cuyos contenidos inciten a la violencia y la
violación de la ley. (4)No
ofender la identidad y/o valores
de las minorías étnicas y religiosas. (5)Ceñirse
siempre a los valores de la veracidad, exactitud, objetividad y
equilibrio. (6)Aceptar
las excepcionales intervenciones oficiales que permitan el cumplimiento
de los principios expuestos en los anteriores puntos. Con
esta teoría, la dimensión ética de la comunicación de masas empieza
a ser correctamente valorada y definida. Sin embargo, hacer del estado,
lo que en términos prácticos significa hacer del gobierno de turno, el
regulador ético de los medios de comunicación, un tribunal supremo de
la ética periodística, implicaría un alto riesgo pues los modelos políticos
vigentes en el mundo (democracia participativa y autoritarismo) no
garantizan que su competencia sí sea independiente del poder económico
y las manipulaciones partidaristas. Pese
a ello debemos reconocer que la teoría de la responsabilidad social
conduce a un avance en la definición de naturaleza ética de la labor
de los periodistas y comunicadores sociales en general, mereciendo
especial reconocimiento dos de sus propuestas por contribuir a
establecer una visión mucho más holística del periodismo. (A).El
llamado a los periodistas a facilitar el procesamiento mental que las
audiencias hacen de la información proveída por las noticias: De
seguirse este principio la producción mediática alcanzaría mayores
niveles de riqueza intelectual y pedagógica. (B).Exigir
el respeto a las minorías: Conduce a posibilitar la convivencia en
tolerancia y respeto con individuos que afrontan la experiencia de la
vida con otras formas de concebir el mundo y la historia. La
Teoría Soviética:
Tan venida a menos como el régimen que promovió su surgimiento. La
teoría soviética impulsó la subordinación de los medios de
comunicación social a los intereses revolucionarios de la clase
proletaria. Desde el punto de vista soviético la libertad plena era
imposible en tanto que los individuos siguiesen siendo sujetos del
condicionamiento económico de la sociedad capitalista. Sostenía
la teoría soviética que la producción de los medios de comunicación
debía adaptarse a las peculiares condiciones históricas de sus
audiencias, lo que hacía necesario la intervención estatal. El
llamado dirigido a los medios de comunicación a apoyar la gesta de los
movimientos progresistas nacionales e internacionales cuyo accionar se
situase dentro de la esfera de influencia del marxismo leninismo se
convirtió en la Unión Soviética en un imperativo moral y una obligación
legal. En
el régimen soviético la búsqueda de la objetividad científica, que
se suponía era propia sólo del materialismo dialéctico, era una
aspiración generalizada e inapelable. Esta
pretendida objetividad puede ser puesta en tela de juicio si el
materialismo dialéctico es sometido a un riguroso análisis hermenéutico
y psicológico que aquí no podremos efectuar, por su amplitud, pero del
cual sí presentaremos algunas
aproximaciones: En
su obra “El Dominio Imperecedero”, el teólogo alemán Udo Schaefer
se refiere a la narrativa marxista de la historia humana afirmando que “los
paralelos sorprendentes entre la fe judío-cristiana en la salvación y
este mesianismo política son numerosos y toman muchas formas. Hay una
clase social compuesta por los hijos de la oscuridad y otra por los
hijos de la luz; hay un juicio final, la crisis final del mundo
capitalista y un mal radical de este eón, es decir la explotación que
corrompe las posibilidades morales y espirituales del hombre” (15);
afirma además que “la lucha final entre la burguesía y el
proletariado corresponde a la última lucha entre Cristo y el
anticristo”(16), y que “el proceso de la
historia como se describe en el Manifiesto Comunista corresponde al
esquema general de la interpretación de la historia como avance
providencial hacia un objetivo final” (17). No
resulta sorprendente percatarse del carácter profundamente mesiánico
del materialismo dialéctico de Karl Marx. El elemento clave aquí es la
certeza con respecto a como será lo que ha de venir, una profunda fe en
la predicción que promete el arribo del reino de felicidad a la tierra,
cuya instauración no depende de la voluntad de los hombres sino, en términos
marxistas, de las leyes de la historia. Para
destacar la dimensión psicológica del mesianismo marxista destaquemos
las palabras de J.L. Talmon quien aprecia que en el marxismo hay “fe
en una causa única y final como respuesta a todos los males del mundo;
la creencia en que el secreto ha sido hallado, en que la humanidad se
dirige en una marcha irresistible hacia un desenlace, una ruptura
violenta hacia un esquema final de cosas preordenado y perfecto” (18). Nada
mejor para la seguridad psicológica de un ateo (hombre que ha
renunciado a la noción de lo sagrado y la trascendencia de esta vida),
todo estaría ya escrito, la victoria final asegurada cualesquiera sean
las sorpresas del camino. En
la búsqueda de la objetividad la prensa soviética echó mano a
recursos discursivos propios de una forma de narrar el mundo (el
materialismo dialéctico) que tiene mucho en común con las certezas y
tropiezos de las tradicionales formas religiosas de narrar la
experiencia humana sobre el planeta tierra. Esto resulta fácil de
entender si recordamos que los iniciadores del socialismo marxista
provenían de un contexto cultural judeo-cristiano y se dirigían no sólo
a los intelectuales sino también a las masas desposeídas. A
modo de conclusión podemos afirmar que la visión que la prensa soviética
brindaba de la realidad era otra de las cosmovisiones que como la
sicología postmoderna enseña se construyen narrativamente y en
comunidad (19) , partiendo de un contexto físico, histórico y
social previamente ordenado que limita las posibilidades de conocer la
realidad tal y como es, en forma absoluta, puesto que desde adentro de
él observamos el mundo siguiendo una perspectiva dada (20). Teoría
desarrollista: Siguiendo
la línea iniciada por las propuestas de la comisión Mac Bride de la
UNESCO, cuyo informe de trabajo se presentara en 1988 (21), surge
la teoría desarrollista. Para ésta, las particulares condiciones económicas,
culturales y políticas de los países del llamado tercer mundo imponen
la necesidad de diversificar los contenidos y estilos de las
producciones mediáticas, con lo que la prensa podría
contribuir a la consolidación de las identidades nacionales y el
proceso integral del desarrollo socioeconómico. La teoría
desarrollista sostiene que: (1).”La
libertad de los medios de comunicación debe limitarse en razón de:
1)Las prioridades económicas. 2)Las necesidades del desarrollo de la
sociedad” (22). (2).
“Los medios de comunicación deben dar prioridad en cuanto noticias
e información, a los lazos con otros países en vías de desarrollo,
geográfica, política o culturalmente próximos”
(23). Reconociendo
que la visión del desarrollo social de la UNESCO abarca los aspectos
económicos y culturales, un hecho claramente positivo, cabe realizar
ciertos cuestionamientos a la visión de la teoría desarrollista. (1).Pese
a que se postula el deber de tener en cuenta las particularidades de
cada país y los lazos culturales con los países próximos, así como
la consolidación de las identidades nacionales; la visión de la teoría
desarrollista parece seguir inscrita en la de aquellos que conciben el
desarrollo social como un proceso histórico lineal por el que todos los
países deben pasar repitiendo los mismos pasos y siguiendo los
lineamientos dictados por los países industrializados del norte del
globo terráqueo. De
no ser así, cómo puede explicarse el que se continúe usando la
categoría conceptual de “tercer mundo”, con la que se hace alusión
a los países pobres de América Latina y el Caribe, África y Asia,
dando así por sentado que el subdesarrollo es propio sólo de los países
pobres y no industrializados. ¿No hay acaso subdesarrollo en las
hiperindustrializadas sociedades del norte?, ¿de qué otra forma podría
denominarse al despilfarro y depredación de recursos naturales del
planeta que desde allí se organiza en forma permanente e impune?, ¿consideraremos
como desarrollo la destrucción de la trama comunitaria y la pérdida de
los valores morales?. El
subdesarrollo se nos muestra como un fenómeno global y no aislado a los
parajes del sur planetario pobre (24). (2).La
implantación de la teoría desarrollista como política oficial para el
manejo de los medios de comunicación podría venir a constituirse en un
neocolonialismo mediático pues no cuestiona los paradigmas actuales del
desarrollo. No caben acaso otros caminos, es irracional y populista
pretender para nuestros países y aún para los de Europa y Norteamérica
“maximizar las satisfacciones humanas por medio de un modelo óptimo
de consumo, mientras que la economía moderna trata de maximizar el
consumo por medio de un modelo óptimo de esfuerzo productivo” (25)
que se rige únicamente por el criterio de incrementar las ganancias del
sector privado a toda costa. (3)Existen
en el plano teórico otras visiones del proceso histórico global
distintas del desarrollismo occidental. Entre ellas tenemos a la teoría
del choque de las civilizaciones del norteamericano H.P Humpington, la
cual explica que desde hace algunas décadas y muchos años más por
delante los procesos de desarrollo cultural y las relaciones
internacionales, tendrán como eje organizador
la cultura de las civilizaciones, entendidas éstas como
totalidades que integran las realizaciones materiales y espirituales de
la religión, ciencia, arte e ideología (26). Las
civilizaciones existentes en nuestra época vendrían a ser la sínica
(china), la japonesa, la hindú, la islámica, la ortodoxa, la
occidental, la latinoamericana (en franco proceso de absorción a la
cultura occidental), y una civilización africana
en formación. Las
relaciones entre los procesos de occidentalización y la reafirmación
de las identidades nativas es para Humpington dialéctica, pues una
inicial pérdida de identidad produciría violentos rechazos posteriores
a los valores de occidente. Muchos países del mundo estarían siguiendo
los rumbos de la modernización sin occidentalización, aceptando la
importación de conocimientos y tecnologías occidentales pero
rechazando sus valores políticos, éticos y estéticos. Aunque
la teoría del choque de las civilizaciones es una aproximación
tentativa a la comprensión del curso de la historia humana, y no
responde con debida claridad a las interrogantes que surgen con respecto
al papel de los factores económicos en el nuevo panorama mundial,
demuestra la necesidad de situarnos en un nivel de análisis superior al
que nos presentan teorías tan sesgadas en su visión del desarrollo
social y económico como la desarrollista. Sin
lugar a dudas la teoría desarrollista da un mayor alcance ético que
otras visiones de la comunicación social a la labor del periodismo,
pero no supera la postura de quienes en la actualidad imponen al mundo
las nociones de lo que puede y debe concebirse como desarrollo humano. La Teoría Democrático-Participativa: No
son pocos quienes en la actualidad se sienten decepcionados de las
democracias representativas al hacerse cada vez más evidente la
invencible influencia que en éstas tienen el poderío económico y el
marketing electoral. La
teoría democrático-participativa pretende impulsar una reconstrucción
de la democracia desde los espacios de diálogo que puedan aperturar los
medios de comunicación social en el nivel de las bases populares, los
sectores minoritarios y/o marginales y los nuevos movimientos sociales. La
teoría democrática propugna la libre expresión de los sectores
dominados, su derecho a réplica y cuestionamiento frente a los grandes
poderes que dominan las economías. Sus
características pluralistas parecen permitir a la teoría democrático-participativa
un dialogo fecundo con otras corrientes progresistas del pensamiento
postmoderno tales como la crítica ideológica, la praxiología y el
constructivismo social, diálogo que podría conducir a establecer un
nuevo paradigma de la comunicación. Persiguiendo
potenciar las relaciones horizontales y la abierta expresión entre los
actores sociales la teoría democrático-participativa propone que: (1).
“Los grupos, las organizaciones y las comunidades locales deben
tener sus propios medios de comunicación” (27). (2). “Los medios de
comunicación en pequeña escala, interactivos y participativos, son
mejores que los medios de comunicación en gran escala, unidireccionales
y profesionalizados” (28). Estamos entonces frente a una
nueva concepción ética y funcional de la comunicación social.
Superando la postura individualista que ve en el periodismo un asunto de
trabajo e inspiración personales, aquí prevalece la noción de equipo. Este avance no es exclusivo al
periodismo sino que en la administración se ha llegado a plantear que “la
historia ha llegado a un punto donde los equipos se reconocen como un
componente esencial de toda empresa, como la unidad predominante para la
decisión y la acción” (29). Los retos para esta nueva visión
son claros y contundentes. “Es preciso comprender ciertos
conflictos inherentes al periodismo. Tenemos dos clases de clientes
–lectores y anunciantes- cuyos intereses están en conflicto” (30).
Aceptar cumplir con el rol que esta teoría establece para los
periodistas implicaría ciertas limitaciones al beneficio material que
probablemente muchos colegas pueden considerar intolerables. Las teorías hasta ahora
repasadas permiten avizorar el amplio panorama de la responsabilidad
social del periodismo y la comunicación social en general, pero obvian
dos funciones específicas hasta el momento no asumidas plenamente por
los medios de comunicación y que resultan imprescindibles si queremos
tener una idea clara del reto que puede significar hacer periodismo político
responsable; éstas son: El
derecho de resistencia a la tiranía y la crítica ideológica. Aportes Complementarios De
Las Ciencias Sociales Para la Definición del Rol Social del Periodismo
Político En la
vitrina de los aportes que las ciencias sociales pueden efectuar a la
comprensión del rol social del periodismo político destacan la
definición jurídica del derecho de resistencia a la tiranía (31), que corresponde al campo de las ciencias políticas
y el derecho; y la crítica ideológica (32), propia de una actividad hermenéutica
interdisciplinaria y desmitificadora de las supuestas verdades del orden
social prevaleciente. Estos
dos aportes corresponden a campos de acción-investigación social que
pueden marcar cursos de actividad para el periodismo moderno y poseen,
sin renunciar al rigor propio de la ciencia, un fuerte compromiso moral
con la justicia y la libertad humanas. La Crítica Ideológica: Los nombres de Horkheimer, Adorno, Marcuse, Benjamín
y Fromm, no gozan de popularidad en los círculos académicos del
periodismo peruano. Puede incluso decirse que son casi desconocidos para
las nuevas generaciones de universitarios peruanos y pese a ello su obra
resuena aún como un claro desafío al régimen político, económico y
cultural capitalista. Constituyeron
en los años treinta del siglo pasado la llamada Escuela de Francfort y
tuvieron como obra insigne la producción de una voluminosa literatura
científica que daba cuenta de las falencias y atrocidades del sistema
capitalista en expansión. Los
integrantes de la Escuela de Frankfurt desnudaban los sistemas de
pensamiento prevalecientes -la filosofía de la ciencia positivista y el
liberalismo burgués - responsabilizándolos de promover desde el plano
intelectual el establecimiento de relaciones
de dominación entre los seres humanos, la perdida de valores y la
destrucción del medioambiente. La
Escuela de Francfort se inspiró en el legado de Kant (proclamador de la
libertad y responsabilidad individuales), Hégel (revelador de los
condicionamientos culturales a la razón y la moral) y Karl Marx (quien
demostró que la racionalidad humana había sido puesta al servicio de
las clases dominantes). Continuando
con la obra de los autores citados los críticos ideológicos
postmodernos, quienes han transpuesto los límites de la esfera de acción
marxista, analizan los discursos sociales dominantes y develan sus
basamentos ideológicos escondidos tras la supuesta objetividad. Ellos “desplazan
el foco de la afirmación misma a la base ideológica o motivacional de
la que ésta deriva. Señalan la intención subyacente del relator de la
verdad de suprimir, obtener poder, acumular riqueza, sostener su cultura
por encima de las demás, etc” (33). La
critica ideológica es el instrumento de guerra intelectual empleado por
feministas, ambientalistas, socialistas y antirracistas. En el
periodismo puede ser de gran utilidad si en las secciones de opinión y
análisis sometemos a desmigajamiento los discursos oficiales con los
que se pretende justificar políticas gubernamentales tan inhumanas como
el desconocimiento de los derechos de los trabajadores, la falta de
protección al consumidor y el silencio cómplice frente a la destrucción
medioambiental. También
pueden evaluarse los niveles de parcialidad / imparcialidad de los
medios de comunicación internacionales y nacionales, que en los grandes
conflictos y crisis mundiales suelen encubrir los excesos y las
violaciones de los derechos humados por parte de las grandes potencias
económicas y militares del mundo. El Derecho de Resistencia
a la Tiranía: Los derechos a la
dignidad, justicia y libertad no existen en la vida humana porque la ley
y el estado los reconozcan. En todo caso son legítimos la ley y el
Estado en cuanto no transgredan estos elementales principios;
fundamentos de toda convivencia racional y pacífica. El
derecho de resistencia a la tiranía, que en el ámbito jurídico fue
sustentado en el pasado por el iusnaturalismo, justifica el carácter
legítimo de las lucha que tienen como objetivo prioritario exigir el
respeto a los derechos fundamentales del ser humano. Puede ser
considerado el derecho prioritario del individuo cuando sus otros
derechos han sido vulnerados. Para el
peruano Carlos Torres Caro el “Derecho de resistencia sería, pues,
una facultad y/o recurso de defensa y afirmación en ultima instancia o
en excepcional circunstancia del enunciado primario de dignidad humana y
de sus consiguientes premisas, los derechos humanos” (34). Probablemente
la mayor parte de los periodistas en el Perú podríamos apoyar un
planteamiento como el efectuado si de lo que se habla es de una lucha en
contra de un gobierno a todas luces autoritario e ilegítimo a cuyo
poder el ciudadano se resiste; no obstante, la proyección conceptual y
práctica del derecho de resistencia a la tiranía es mucho más amplia. Los
derechos económicos del ser humano no son derechos prescindibles a los
que se pueda renunciar. Su
desconocimiento es al mismo tiempo un desconocimiento a la condición
humana de la persona sometida a condiciones de explotación. Al
respecto Torres Caro habla
de “La arbitrariedad del Poder económico, proveniente de los
grandes propietarios que con sus monopolios en la producción se
expresan violando el Sistema de los Derechos Humanos a través de la
manipulación del mercado, de la persecución laboral o monetaria, etc;
o a través de los medios masivos de comunicación que están a su
servicio puesto que son suyos” (35). Si el
poder económico impone un neo totalitarismo global ya que financia y
manipula a las organizaciones políticas y a las empresas de comunicación
que supuestamente hacen la democracia, rigiendo arbitrariamente el
destino del común de los hombres y desplegando una constante campaña
de eliminación de resistencias en la que emplea recursos mediáticos y
militares; no cabe entonces preguntarse si puede existir un derecho de
resistencia a la tiranía de las grandes corporaciones multinacionales y
los gobiernos que se le han sometido. ¿Cual
sería el rol del periodismo en un escenario como éste?. Poco o nada
podemos esperar de las grandes cadenas de comunicación. Sólo los pequeños
medios independientes podrían iniciar el llamamiento a la resistencia (36). El internet puede
ofrecer una ventana a los reclamos por un mundo distinto. Medios
con públicos más especializados como las páginas web y publicaciones
escritas o radios provinciales, o de áreas urbano-marginales, son quizá
el cimiento comunicativo de una civilización distinta a la actual (37). Perfil Tentativo de una
Definición Holística del Rol Social Del Periodismo Político Resumamos
con brevedad y sencillez, al mejor estilo de la redacción periodística,
los aportes de las distintas teorías y autores repasados, para empezar
a perfilar una definición holística del rol social del periodismo político: (1) Si
por respeto se entiende no algún tipo de sometimiento, sino una
valoración que no atente contra la dignidad de alguien, el respeto por
los valores políticos mayoritarios o dominantes es necesario, sin que
este reconocimiento justifique el intervencionismo estatal ya que es un
asunto ético a juzgar sólo por la conciencia del periodista y su público. (2) El
respeto por el libre pensamiento y la búsqueda de la verdad se
constituye en pilar axiológico del periodismo. (3) La
necesidad de contextualizar el relato de los hechos noticiosos para
hacerlos más entendibles, con el propósito de hacer de la lectura,
audición o expectación de las señales emitidas por los medios de
comunicación una experiencia positiva de aprendizaje y no sólo un
pasatiempo. (4)
También, respetar los valores de las minorías hace del periodismo un
garante de los derechos de todos los hombres y un espacio de dialogo
intercultural facilitador de la comprensión del otro y del mundo. (5) La
objetividad científica debe constituir una aspiración del periodista
pese a que en su forma absoluta es imposible. (6) El
periodismo debe dar cabida a las voces de los movimientos progresistas
(por supuesto yendo más allá de lo que los socialistas definen por
progresista), no basta con informar acerca de lo que “es” en el
mundo, debemos abordar también la esfera de lo que puede ser como
potencial realización humana. (7) El
desarrollo socioeconómico es una empresa a la cual el periodismo debe
brindar su apoyo. (8) El
periodismo debe promover una nueva visión acerca de lo que es
desarrollo humano, la que no puede centrarse exclusivamente en lo económico
y debe incluir una ética del consumo. (9) El
contexto cultural y económico debe ser tomado en cuenta a la hora de
decidir qué y cómo producir mensajes dirigidos a una sociedad
determinada. (10) El
periodismo puede y debe colaborar con la reconstrucción de la
democracia (38), promoviendo
relaciones más horizontales en la sociedad y dándole voz a las bases
populares, grupos minoritarios y movimientos de cambio social. (11)
Las pequeñas empresas de comunicación son una alternativa para el
periodismo en las cuales la noción de equipo, como contexto de trabajo
y aprendizaje, es central. (12) El
periodista debe ir más allá de lo que se dice en los diversos
discursos sociales y develar a partir de estos discursos lo que sus
autores creen y pretenden con su enunciación. (13) El
derecho de resistir al poder de las tiranías debe ser defendido y
practicado por los periodistas. (14) El
periodismo debe defender también el respeto por los derechos económicos
del hombre y resguardar en la medida de lo que sus recursos tecnológicos,
humanos y económicos se lo permitan, el derecho de resistencia frente a
la opresión económica. Creemos
que la definición del rol social del periodismo político debe tener
como punto de partida el dialogo entre las distintas corrientes del
pensamiento ético, científico y político, con la praxis cotidiana del
periodismo. No podemos desarrollar las conclusiones de este trabajo sin
plantear posibles definiciones a la forma en que el ser humano, la
criatura viviente que hace del periodismo su forma de subsistencia,
afronta el reto de la existencia. Klaus
Kippendorff distingue tres posibles posturas de los seres humanos, que
conocen, valoran y actúan por
medio de la comunicación (en su más amplio significado), según el rol
que asumen frente a lo que conocen:
Sujetos: “Se construyen a sí mismos como partes subordinadas
a organizaciones sociales, la sociedad, un universo (incluyendo a sus
dioses y regentes), cuya existencia no pueden cuestionar, cuyas reglas y
leyes se sienten obligados a descubrir y obedecer y cuyos propósitos
creen deben ser servidos” (39). Ellos
perciben en la realidad un orden dado al que tratan de conocer y/o
someterse para alcanzar la plenitud y/o satisfacción. En la postura del
“sujeto”, el conocimiento de sí mismo y de la “verdad” es
trascendentalmente importante y si tiene inclinaciones religiosas se
constituye en una misión sagrada. Poetas: “Se ven a sí mismos creativamente involucrados
en las realidades que ocupan” (40). Aunque
reconocen un orden en la realidad del mundo, tratan de modificarlo y
mejorarlo. Aceptan la existencia de principios de vida pero conciben la
realidad como algo dinámico en cuya marcha pueden influir. Devenires: “Podrían llamarse autopoetas, o seres
autocreadores, porque quieren, también, reconstruirse a sí mismos. Los
devenires realizan su autonomía cognitiva en la continua construcción,
deconstrucción y reconstrucción de las realidades que involucran” (41). Ven en
el mundo una proyección de su propia actividad cognitiva y en el orden
social un conjunto de condiciones históricas que sólo parten de la
interacción humana y no de algún orden superior. No aceptan
definiciones categóricas de sí mismos. Su postura conduce a un extremo
relativismo ético y gnoseológico en el que la noción de lo sagrado y
lo permanente puede desaparecer. Cualquier
apreciación de las posturas que frente a la realidad (desde el punto de
vista de Klaus Kippendorff) puede asumir el hombre, parte de la postura
que ya hemos asumido, quizás sin tener conciencia plena de que lo hemos
hecho. Un
periodista sabe que su deber lo liga a la verdad y los valores. Sabe
también que las personas y sus interacciones construyen el orden social
y la visión del mundo que se tenga. Nosotros preferimos auto
denominarnos poetas; personas en cuyas vidas se conjugan los principios
de libertad y sumisión frente a lo real puesto que en el mundo
distinguimos lo sagrado y lo profano, lo permanente y lo temporal. No
creemos ser los creadores del mundo, pero sí los creadores de nuestros
propios mundos, aspirantes a un plano superior que creamos (porque
forjamos nuestros propios destinos), y en el que creemos (porque
pensamos que se rige por principios que trascienden la esfera de
nuestras propias acciones y convicciones). Conclusiones La
breve exposición efectuada a lo largo de estas páginas partió de una
postura puramente externa y se aproximó en su final a una reflexión
personal puesto que la temática abordada involucra intelectual y
emocionalmente a los autores. Nuevamente,
en un esfuerzo sintético resumiremos lo avanzado, en este caso en el último
capítulo, presentando las conclusiones generales del trabajo que por
supuesto son precisiones conceptuales bastante transitorias y
modificables: (1) El
respeto por la dignidad y demás derechos del hombre, sea este miembro
de la mayoría, minoría, sector oficial, privado o popular, es un
imperativo moral en la práctica del periodismo. Las conductas de
resistencia y rechazo a las condiciones y poderes que violan algunos de
estos derechos deben ser orientadas y promovidas por el periodismo. (2) La
verdad, pese a que es relativa a la experiencia del propio sujeto, no
deja de ser un bien o aspiración axiológica irrenunciable. (3) El
desarrollo social y económico, conceptos que involucran la necesaria
reconstrucción o replanteamiento de la democracia son empresas en las
cuales el periodismo debe estar activamente involucrado. (4) El
periodismo puede y debe contribuir a facilitar la comprensión de la
realidad, y desde distintas perspectivas. (5) El
periodismo debe promover la constitución de un nuevo paradigma de lo
humano y de la política, que “deberá recuperar la capacidad
transformadora del hombre, de
su historia y de su propio entorno. Es decir, recuperar un horizonte utópico”
(42). (6) El
compromiso con la libertad no excluye la responsabilidad de reconocer la
existencia de deberes que, al igual que los derechos fundamentales de la
persona, son inherentes a la condición de ser un ser humano. Bibliografía Las
Ideologías en el Periodismo. Octavio Aguilera 1991, segunda edición.
Editorial Paraninfo S.A. México. El
Derecho de Resistencia a la Tiranía. Carlos Alberto Torres Caro 2000.
Sociedad de Estudios Para una Cultura de Paz. Lima. Construcciones
de la Experiencia Humana I. Marcelo Pakman (compilador) 1996. Gedisa
Editorial. Barcelona. Construcciones
de la Experiencia Humana II. Marcelo Pakman (compilador) 1997. Gedisa
Editorial. Barcelona. Visiones
del Mundo. Universidad de Lima 1995. El
Choque de las Civilizaciones y la Reconfiguración de Orden Mundial.
Samuel P. Humpington 1997. Paidos. México La
Quinta Disciplina en la Práctica. Peter Senge 1995. Lo
Pequeño es Hermoso. E.F. Schumacher 1978. El
Planeta Subdesarrollado. Lucio Capalbo -Ebila. Buenos Aires. El
Dominio Imperecedero. Udo Schaefer 1988.Editorial Bahá'í de España.
Barcelona. Métodos
y Técnicas de Investigación Cualitativa en Ciencias Sociales.
Compilación
Comportamiento
Humano, Nuevas Técnicas de Investigación. Miguel Martinez
NOTAS: (1).
La clasificación de las teorías normativas de la comunicación social
que presentamos en este trabajo es la que se presenta en la obra: Las
Ideologías en el Periodismo, Octavio Aguilera 1991. Consultar las
paginas 33 al 37. (2).
Ibiden, páginas citadas. (3).
Ibiden, páginas citadas. (4).
Aunque no se ha pretendido en los regímenes autoritarios continuar con
la obra intelectual de la teoría autoritaria, en el plano práctico se
demuestra que se comparten los mismos supuestos básicos. (5).
El sometimiento psicológico a la autoridad, tan claramente manifiesto
en las doctrinas de la extrema derecha es un hecho común a la mayor
parte de las experiencias autoritarias de la historia humana; se hace
presente en dimensiones afectivas, religiosas e ideológicas. (6).
Ibiden, páginas citadas. (7).
Ibiden, páginas citadas. (8).
Ibiden, páginas citadas. (9).
Ibiden, páginas citadas. (10).Aunque
un comunicador o empresario de este campo pueda ser juzgado con
posterioridad a una violación a la ley, no hay forma de
reparar plenamente los daños causados por su inconducta.
Pongamos por ejemplo el caso de un
hombre acusado injustamente
de violación
de menores por un periódico (no necesitamos especificar el caso en
cuestión). El podría
denunciar a los responsables, pero el daño a su dignidad no podrá ser
reparado plenamente. (11).La
aspiración central de todas las posturas liberales es la libertad. Pese
a ello la libertad extrema para los hombres conduce a una situación el
la cual los derechos de algunos empiezan a ser reducidos a favor de
otros con mayores recursos; y el individuo se convierte en una partícula
del todo social sin autodeterminación alguna.
(12).Visiones
del Mundo, La sociedad de la Comunicación. Universidad de Lima1995. Página
32. (13).
Ibiden, páginas citadas. (14).
Ibiden, páginas citadas. (15).
El Dominio Imperecedero, Udo Schaefer1988. Página 33. (16).
Ibiden. Página 33. (17).
Ibiden . Página citada. (18).
Citado en El Dominio Imperecedero, Udo Schaefer1988. Página 35. (19).
Para consultar esta temática leer: La Educación, Puerta de la Cultura.
Jerome Bruner. (20).
Consultar: Métodos y Técnicas de Investigación Cualitativa en
Ciencias Sociales. (21).
Resumido en: Las Ideologías en el Periodismo. Octavio Aguilera 1991. Páginas
citadas. (22).
Las Ideologías en el Periodismo. Octavio Aguilera 1991. Páginas
citadas. (23).
Ibiden. Páginas citadas. (24).
Para mayores referencias sobre esta postura consultar la obra: El
Planeta Subdesarrollado. Lucio Capalbo ...... (25).
Lo Pequeño es Hermoso. E.F.
Schumacher 1978. Página
60. Con estas palabras el autor compara la economía budista con la
economía moderna. (26).
Una exposición completa de esta teoría se encuentra en: El Choque de
las Civilizaciones y la Reconfiguración de Orden Mundial. Samuel P.
Humpington 1997. (27).
Las Ideologías en el Periodismo. Octavio Aguilera 1991. Páginas
citadas. (28).
Ibiden. Páginas citadas. (29).
La Quinta Disciplina en la Práctica. Peter Senge 1995. Página 366. (30).
Ibiden. Página 489. (31).
Una exposición completa de este tema se halla en: El Derecho de
Resistencia a la Tiranía. Carlos Alberto Torres Caro 2000. (32).
Una exposición completa de este tema se halla en: Construcciones de la
Experiencia Humana. Marcelo Pakman (compilador) 1996. Páginas 139 al
175 (Kenneth J. Gergen). (33).
Construcciones de la Experiencia Humana. Marcelo Pakman (compilador)
1996. Páginas 139 al 175 (Kenneth J. Gergen). (34).
El Derecho de Resistencia a la Tiranía. Carlos Alberto Torres Caro
2000. (35).
El Derecho de Resistencia a la Tiranía. Carlos Alberto Torres Caro
2000. Página 290. (36).
Las luchas por garantizar el respeto a los derechos humanos no pueden
excluir en su marcha violaciones a los derechos humanos puesto que ello
los deslegitimaría. Entiéndase que no toda resistencia a la tiranía
tiene que ser violenta. (37).
Dejemos sin mayor definición esa posible civilización futura pues
cualquier utopía de posible planteamiento depende de las aspiraciones
de cada persona o corriente de pensamiento. (38).
Reconstruir la democracia es una empresa cuyas probables consecuencias
son variadas e imprevisibles. Podemos hablar de un sistema plenamente
democrático o posdemocrático. (39).
Construcciones de la Experiencia Humana II. Marcelo Pakman (compilador)
1997. Pagina 136. (40).
Ibiden. Página citada. (41).
Ibiden. Página citada. (42).
Visiones del Mundo. Universidad de Lima 1995. Página 33.
(*) Estudiante de periodismo en la Universidad "Santiago Antúnez de Mayolo" de Huaráz; miembro de la Comunidad Bahá'í de esta ciudad. |
||
|
| |||
|
|
||