La Pluma del Conocimiento

 
 

 

Apuntes sobre la regulación ética del periodismo político

Adib Ismael Villar (*)


 

Presentación.-

El periodismo es una de aquellas profesiones cuyo ritmo de cambios sigue una dinámica proporcional en aceleración a las innovaciones tecnológicas y las transformaciones sociales más amplias. El carácter cada vez más global de la economía mundial ha propiciado el surgimiento de un periodismo de mega cadenas mundiales de la información.

En un momento de la historia en que la lucha de ideologías parece reducirse a un recuerdo de crisis pasadas surge la imperiosa necesidad de replantear las bases éticas del periodismo político a fin de hacerlo independiente.

Con extrema brevedad expondremos un repaso a los aportes que nosotros consideramos más importantes para la formulación de un perfil de la regulación ética del periodismo político.

Resumiremos la clasificación de las teorías de normativas de la comunicación social, otras propuestas de las ciencias sociales y una reflexión ontológica de Klaus Kippendorff. A partir de estos aportes elaboraremos algunas recomendaciones a modo de resumen y conclusiones.

Metodología de Trabajo

Lo que seguirá a continuación será el informe final de una pequeña pero rica experiencia de investigación teórica con respecto a los aportes producidos en el campo de las reflexiones éticas sobre el periodismo y algunos otros aportes de las ciencias sociales (ciencia política, hermenéutica interdisciplinaria y psicología) que puedan contribuir a definir tentativamente el rol social de periodismo, lo que no por supuesto no se hará con una conclusión definitiva sino más bien con un conjunto breve de anotaciones que rescatarán lo mejor de cada uno de los aportes tomados en consideración.

El procesamiento de la información seguirá algunas de las recomendaciones metodológicas de la investigación fenomenológica, en una secuencia de extracción sintetizadora que perseguirá encontrar lo esencial de cada uno de los aportes tomados en cuenta.

No obstante, debe señalarse que los criterios para la selección de los elementos que constituyen las síntesis y el propio tratamiento de la información se han adaptado a los especiales requerimientos de este trabajo y a los criterios de los autores.

El lector podrá consultar la obra de Miguel Martínez: Comportamiento Humano, Nuevas técnicas de Investigación; para obtener una versión mucho más fidedigna de la investigación fenomenológica.

 

Las Teorías Normativas de la Comunicación Social Como Aproximación Ética a la Definición del Rol Social del Periodismo Político.

La formulación de la clasificación de teorías normativas de la comunicación (1) constituye un intento sistemático y avanzado por darle claridad ética al confuso espectro de las relaciones entre los medios de comunicación de masas, en cuanto instituciones sociales, los periodistas, sujetos cuya responsabilidad y calificación profesional no los excluye de la universal condición de dependencia que comparten con el resto de los seres humanos, y la sociedad en general.

Estas teorías desnudan el problemático y sinuoso campo de correlación entre el poder político y el mediático, el que en nuestra época difícilmente puede ser reducido a elementos simples, de actuar independiente, pues ello conduciría a una sobre simplificación  cognitiva que embotaría nuestras posibilidades de comprender esta realidad.

Las teorías normativas de la comunicación social pretenden dar una regulación ética y funcional a los medios de comunicación  social.

Las teorías normativas de la comunicación social no son sin embargo sólo prescripciones normativas, un conjunto definido de recomendaciones a priori a las cuales someterse,  lejos de lo que su nombre parece indicar las teorías normativas de la comunicación social son expresiones de la praxis de quienes ejercen la labor de informar y entretener a los públicos masivos a través de la moderna tecnología de la comunicación.

La Teoría Autoritaria: Puede concebirse como un estadio en la evolución de las concepciones socialmente aceptadas del periodismo, propio de sociedades y culturas predemocráticas o resueltamente autoritarias. En esta teoría  se sostiene la necesidad de subordinar la actividad periodística al poder oficial. La teoría autoritaria sostiene:

(1).“Los medios de comunicación no deben hacer nada que socave la autoridad establecida”.(2)

(2). El criterio que rija el comportamiento de los medios de comunicación debe ser siempre, o en último termino, el de la autoridad establecida.

(3). Los valores políticos mayoritarios o dominantes tienen que ser respetados por los medios de comunicación.

(4).“La censura puede estar justificada para imponer estos principios”.(3)

Aunque la teoría autoritaria goce de poco respaldo académico y popular hoy en día, al punto que, al referirnos a sus propugnadores tengamos que hacer referencia a personajes del tipo y antigüedad de Bernard Voyenne, es el referente ético tácito (4) de los regímenes autoritarios tales como el de la Republica Popular China, Irán, Irak, Corea del Norte, entre otros.

Los postulados de esta teoría demuestran un fuerte compromiso con el poder cuyo origen corre desde lo simplemente utilitario hasta la dependencia psicológica. (5)

En el manejo autoritario de los medios de comunicación el individuo renuncia a su capacidad y derecho de buscar la verdad con independencia para convertirse en la voz de otro; por conveniencia, deseo de sobrevivir o una sumisión espiritual a quienes detentan el poder.

Teoría de la libertad de prensa: Se fundamenta en la irrestricta libertad del individuo a expresar su pensamiento. Históricamente parte de las obras de John Locke y John Milton. La teoría de la libertad de prensa impera en los estados que se rigen por el régimen de democracia representativa y el libre mercado. Esta teoría sostiene que:

(1).“La edición debe estar libre  de cualquier censura previa” (6).

(2). No puede permitirse al estado el establecimiento de algún tipo de restricción, a cualquier ciudadano o grupo, de ejercer la labor comunicadora.

(3).“No debe obligarse a publicar ninguna cosa” (7).

(4).“La publicación del error está tan protegida como la verdad en cuestiones de opinión y creencias” (8).

(5).“No se debe poner ninguna clase de traba a la búsqueda , por medios legales, de información para publicarla”. (9)

La teoría de la libertad de información garantiza el respeto en un primer plano y momento por la  libertad de pensamiento y la búsqueda de la verdad, sin embargo adolece de insuficiencias éticas puesto que evade la necesidad de establecer un riguroso control del cumplimiento de la labor social del comunicador, la que ni siquiera  define.

Al eliminarse en términos absolutos la censura previa a las difusiones mediáticas se abre las puertas a la posibilidad de que una publicación atente en contra de los valores morales mayoritarios y las leyes establecidas sin que el daño así causado pueda ser reparado plenamente (10).

En un régimen de irrestricta libertad de expresión en la que ni siquiera puede exigirse a los medios de comunicación de masas un espacio para dar voz al estado y los grupos de actores políticos y sociales, el pretendido carácter democrático de la prensa empieza a difuminarse. Las decisiones con respecto a qué publicar se tornan cada vez más impersonales y dependientes de las fuerzas del mercado, la libertad del individuo es soslayada por el poder económico en una ciega lucha por una libertad cada vez más lejana. Como en todos los discursos de la libertad absoluta, en la teoría de la libertad de prensa se cae en paradojas que son insalvables sino se descartan algunos de los postulados iniciales (11).

En la actualidad los reclamos por una absoluta libertad de prensa van siempre acompañados por un paquete de propuestas que incluye además los postulados del libre mercado y el individualismo utilitarista. La teoría de la libertad de prensa, en su forma más ortodoxa e intransigente, es aliado ideológico de un neoliberalismo para el cual “es el mercado y no la política el que define el espacio público” (12).

Teoría de la responsabilidad social: Conscientes de la manipulación de los medios de comunicación en manos de los grandes grupos de poder económico, autores como R.Hutchis, Jackes Maritain y William Hockin, proponen la llamada teoría de la responsabilidad social en la comunicación.

Ayudar al publico a distinguir entre lo verdadero y lo falso” (13);  la teoría de la responsabilidad social presenta a la labor del comunicador como un ministerio de servicio en favor de la sociedad en general. Se mistifica lo profano, se exalta el componente ético y rezaga lo puramente pragmático del periodismo.

A fin de garantizar que la actividad periodística promueva el bienestar social la teoría de la responsabilidad social exige que el periodismo cumpla con los deberes y restricciones específicas de:

(1)“Ayudar a la digestión intelectual del lector mediante la exposición de un contexto coherente dentro del cual las noticias singulares tengan su verdadera idea” (14).

(2)Definir pública y oficialmente las responsabilidades de los periodistas ante la sociedad en forma conveniente a los intereses de ésta.

(3)Abstenerse de difundir mensajes cuyos contenidos inciten a la violencia y la violación de la ley.

(4)No ofender la identidad y/o  valores de las minorías étnicas y religiosas.

(5)Ceñirse siempre a los valores de la veracidad, exactitud, objetividad y equilibrio.

(6)Aceptar las excepcionales intervenciones oficiales que permitan el cumplimiento de los principios expuestos en los anteriores puntos.

Con esta teoría, la dimensión ética de la comunicación de masas empieza a ser correctamente valorada y definida. Sin embargo, hacer del estado, lo que en términos prácticos significa hacer del gobierno de turno, el regulador ético de los medios de comunicación, un tribunal supremo de la ética periodística, implicaría un alto riesgo pues los modelos políticos vigentes en el mundo (democracia participativa y autoritarismo) no garantizan que su competencia sí sea independiente del poder económico y las manipulaciones partidaristas.

Pese a ello debemos reconocer que la teoría de la responsabilidad social conduce a un avance en la definición de naturaleza ética de la labor de los periodistas y comunicadores sociales en general, mereciendo especial reconocimiento dos de sus propuestas por contribuir a establecer una visión mucho más holística del periodismo.

(A).El llamado a los periodistas a facilitar el procesamiento mental que las audiencias hacen de la información proveída por las noticias: De seguirse este principio la producción mediática alcanzaría mayores niveles de riqueza intelectual y pedagógica.

(B).Exigir el respeto a las minorías: Conduce a posibilitar la convivencia en tolerancia y respeto con individuos que afrontan la experiencia de la vida con otras formas de concebir el mundo y la historia.

La Teoría Soviética: Tan venida a menos como el régimen que promovió su surgimiento. La teoría soviética impulsó la subordinación de los medios de comunicación social a los intereses revolucionarios de la clase proletaria. Desde el punto de vista soviético la libertad plena era imposible en tanto que los individuos siguiesen siendo sujetos del condicionamiento económico de la sociedad capitalista.

Sostenía la teoría soviética que la producción de los medios de comunicación debía adaptarse a las peculiares condiciones históricas de sus audiencias, lo que hacía necesario la intervención estatal.

El llamado dirigido a los medios de comunicación a apoyar la gesta de los movimientos progresistas nacionales e internacionales cuyo accionar se situase dentro de la esfera de influencia del marxismo leninismo se convirtió en la Unión Soviética en un imperativo moral y una obligación legal.

En el régimen soviético la búsqueda de la objetividad científica, que se suponía era propia sólo del materialismo dialéctico, era una aspiración generalizada e inapelable.

Esta pretendida objetividad puede ser puesta en tela de juicio si el materialismo dialéctico es sometido a un riguroso análisis hermenéutico y psicológico que aquí no podremos efectuar, por su amplitud, pero del cual sí presentaremos  algunas aproximaciones:

En su obra “El Dominio Imperecedero”, el teólogo alemán Udo Schaefer se refiere a la narrativa marxista de la historia humana afirmando que “los paralelos sorprendentes entre la fe judío-cristiana en la salvación y este mesianismo política son numerosos y toman muchas formas. Hay una clase social compuesta por los hijos de la oscuridad y otra por los hijos de la luz; hay un juicio final, la crisis final del mundo capitalista y un mal radical de este eón, es decir la explotación que corrompe las posibilidades morales y espirituales del hombre” (15); afirma además que “la lucha final entre la burguesía y el proletariado corresponde a la última lucha entre Cristo y el anticristo”(16), y que “el proceso de la historia como se describe en el Manifiesto Comunista corresponde al esquema general de la interpretación de la historia como avance providencial hacia un objetivo final” (17).

No resulta sorprendente percatarse del carácter profundamente mesiánico del materialismo dialéctico de Karl Marx. El elemento clave aquí es la certeza con respecto a como será lo que ha de venir, una profunda fe en la predicción que promete el arribo del reino de felicidad a la tierra, cuya instauración no depende de la voluntad de los hombres sino, en términos marxistas, de las leyes de la historia.

Para destacar la dimensión psicológica del mesianismo marxista destaquemos las palabras de J.L. Talmon quien aprecia que en el marxismo hay “fe en una causa única y final como respuesta a todos los males del mundo; la creencia en que el secreto ha sido hallado, en que la humanidad se dirige en una marcha irresistible hacia un desenlace, una ruptura violenta hacia un esquema final de cosas preordenado y perfecto” (18).

Nada mejor para la seguridad psicológica de un ateo (hombre que ha renunciado a la noción de lo sagrado y la trascendencia de esta vida), todo estaría ya escrito, la victoria final asegurada cualesquiera sean las sorpresas del camino.

En la búsqueda de la objetividad la prensa soviética echó mano a recursos discursivos propios de una forma de narrar el mundo (el materialismo dialéctico) que tiene mucho en común con las certezas y tropiezos de las tradicionales formas religiosas de narrar la experiencia humana sobre el planeta tierra. Esto resulta fácil de entender si recordamos que los iniciadores del socialismo marxista provenían de un contexto cultural judeo-cristiano y se dirigían no sólo a los intelectuales sino también a las masas desposeídas.

A modo de conclusión podemos afirmar que la visión que la prensa soviética brindaba de la realidad era otra de las cosmovisiones que como la sicología postmoderna enseña se construyen narrativamente y en comunidad (19) , partiendo de un contexto físico, histórico y social previamente ordenado que limita las posibilidades de conocer la realidad tal y como es, en forma absoluta, puesto que desde adentro de él observamos el mundo siguiendo una perspectiva dada (20).

Teoría desarrollista: Siguiendo la línea iniciada por las propuestas de la comisión Mac Bride de la UNESCO, cuyo informe de trabajo se presentara en 1988 (21), surge la teoría desarrollista. Para ésta, las particulares condiciones económicas, culturales y políticas de los países del llamado tercer mundo imponen la necesidad de diversificar los contenidos y estilos de las producciones mediáticas, con lo que la prensa podría  contribuir a la consolidación de las identidades nacionales y el proceso integral del desarrollo socioeconómico. La teoría desarrollista sostiene que: 

(1).”La libertad de los medios de comunicación debe limitarse en razón de: 1)Las prioridades económicas. 2)Las necesidades del desarrollo de la sociedad” (22).

(2). “Los medios de comunicación deben dar prioridad en cuanto noticias e información, a los lazos con otros países en vías de desarrollo, geográfica, política o culturalmente próximos”  (23).

Reconociendo que la visión del desarrollo social de la UNESCO abarca los aspectos económicos y culturales, un hecho claramente positivo, cabe realizar ciertos cuestionamientos a la visión de la teoría desarrollista.

(1).Pese a que se postula el deber de tener en cuenta las particularidades de cada país y los lazos culturales con los países próximos, así como la consolidación de las identidades nacionales; la visión de la teoría desarrollista parece seguir inscrita en la de aquellos que conciben el desarrollo social como un proceso histórico lineal por el que todos los países deben pasar repitiendo los mismos pasos y siguiendo los lineamientos dictados por los países industrializados del norte del globo terráqueo.

De no ser así, cómo puede explicarse el que se continúe usando la categoría conceptual de “tercer mundo”, con la que se hace alusión a los países pobres de América Latina y el Caribe, África y Asia, dando así por sentado que el subdesarrollo es propio sólo de los países pobres y no industrializados. ¿No hay acaso subdesarrollo en las hiperindustrializadas sociedades del norte?, ¿de qué otra forma podría denominarse al despilfarro y depredación de recursos naturales del planeta que desde allí se organiza en forma permanente e impune?, ¿consideraremos como desarrollo la destrucción de la trama comunitaria y la pérdida de los valores morales?.

El subdesarrollo se nos muestra como un fenómeno global y no aislado a los parajes del sur planetario pobre (24).

(2).La implantación de la teoría desarrollista como política oficial para el manejo de los medios de comunicación podría venir a constituirse en un neocolonialismo mediático pues no cuestiona los paradigmas actuales del desarrollo. No caben acaso otros caminos, es irracional y populista pretender para nuestros países y aún para los de Europa y Norteamérica “maximizar las satisfacciones humanas por medio de un modelo óptimo de consumo, mientras que la economía moderna trata de maximizar el consumo por medio de un modelo óptimo de esfuerzo productivo” (25) que se rige únicamente por el criterio de incrementar las ganancias del sector privado a toda costa.

(3)Existen en el plano teórico otras visiones del proceso histórico global distintas del desarrollismo occidental. Entre ellas tenemos a la teoría del choque de las civilizaciones del norteamericano H.P Humpington, la cual explica que desde hace algunas décadas y muchos años más por delante los procesos de desarrollo cultural y las relaciones internacionales, tendrán como eje organizador  la cultura de las civilizaciones, entendidas éstas como totalidades que integran las realizaciones materiales y espirituales de la religión, ciencia, arte e ideología (26).

Las civilizaciones existentes en nuestra época vendrían a ser la sínica (china), la japonesa, la hindú, la islámica, la ortodoxa, la occidental, la latinoamericana (en franco proceso de absorción a la cultura occidental), y una civilización africana  en formación.

Las relaciones entre los procesos de occidentalización y la reafirmación de las identidades nativas es para Humpington dialéctica, pues una inicial pérdida de identidad produciría violentos rechazos posteriores a los valores de occidente. Muchos países del mundo estarían siguiendo los rumbos de la modernización sin occidentalización, aceptando la importación de conocimientos y tecnologías occidentales pero rechazando sus valores políticos, éticos y estéticos.

Aunque la teoría del choque de las civilizaciones es una aproximación tentativa a la comprensión del curso de la historia humana, y no responde con debida claridad a las interrogantes que surgen con respecto al papel de los factores económicos en el nuevo panorama mundial, demuestra la necesidad de situarnos en un nivel de análisis superior al que nos presentan teorías tan sesgadas en su visión del desarrollo social y económico como la desarrollista.

Sin lugar a dudas la teoría desarrollista da un mayor alcance ético que otras visiones de la comunicación social a la labor del periodismo, pero no supera la postura de quienes en la actualidad imponen al mundo las nociones de lo que puede y debe concebirse como desarrollo humano.

La Teoría Democrático-Participativa: No son pocos quienes en la actualidad se sienten decepcionados de las democracias representativas al hacerse cada vez más evidente la invencible influencia que en éstas tienen el poderío económico y el marketing electoral.

La teoría democrático-participativa pretende impulsar una reconstrucción de la democracia desde los espacios de diálogo que puedan aperturar los medios de comunicación social en el nivel de las bases populares, los sectores minoritarios y/o marginales y los nuevos movimientos sociales.

La teoría democrática propugna la libre expresión de los sectores dominados, su derecho a réplica y cuestionamiento frente a los grandes poderes que dominan las economías.

Sus características pluralistas parecen permitir a la teoría democrático-participativa un dialogo fecundo con otras corrientes progresistas del pensamiento postmoderno tales como la crítica ideológica, la praxiología y el constructivismo social, diálogo que podría conducir a establecer un nuevo paradigma de la comunicación.

Persiguiendo potenciar las relaciones horizontales y la abierta expresión entre los actores sociales la teoría democrático-participativa propone que:

(1). “Los grupos, las organizaciones y las comunidades locales deben tener sus propios medios de comunicación” (27).

(2). “Los medios de comunicación en pequeña escala, interactivos y participativos, son mejores que los medios de comunicación en gran escala, unidireccionales y profesionalizados” (28).

Estamos entonces frente a una nueva concepción ética y funcional de la comunicación social. Superando la postura individualista que ve en el periodismo un asunto de trabajo e inspiración personales, aquí prevalece la noción de equipo.

Este avance no es exclusivo al periodismo sino que en la administración se ha llegado a plantear que “la historia ha llegado a un punto donde los equipos se reconocen como un componente esencial de toda empresa, como la unidad predominante para la decisión y la acción” (29).

Los retos para esta nueva visión son claros y contundentes. “Es preciso comprender ciertos conflictos inherentes al periodismo. Tenemos dos clases de clientes –lectores y anunciantes- cuyos intereses están en conflicto” (30). Aceptar cumplir con el rol que esta teoría establece para los periodistas implicaría ciertas limitaciones al beneficio material que probablemente muchos colegas pueden considerar intolerables.

Las teorías hasta ahora repasadas permiten avizorar el amplio panorama de la responsabilidad social del periodismo y la comunicación social en general, pero obvian dos funciones específicas hasta el momento no asumidas plenamente por los medios de comunicación y que resultan imprescindibles si queremos tener una idea clara del reto que puede significar hacer periodismo político responsable; éstas son:

El derecho de resistencia a la tiranía y la crítica ideológica.

Aportes Complementarios De Las Ciencias Sociales Para la Definición del Rol Social del Periodismo Político

En la vitrina de los aportes que las ciencias sociales pueden efectuar a la comprensión del rol social del periodismo político destacan la definición jurídica del derecho de resistencia a la tiranía (31), que corresponde al campo de las ciencias políticas y el derecho; y la crítica ideológica (32), propia de una actividad hermenéutica interdisciplinaria y desmitificadora de las supuestas verdades del orden social prevaleciente.

Estos dos aportes corresponden a campos de acción-investigación social que pueden marcar cursos de actividad para el periodismo moderno y poseen, sin renunciar al rigor propio de la ciencia, un fuerte compromiso moral con la justicia y la libertad humanas.

La Crítica Ideológica: Los nombres de Horkheimer, Adorno, Marcuse, Benjamín y Fromm, no gozan de popularidad en los círculos académicos del periodismo peruano. Puede incluso decirse que son casi desconocidos para las nuevas generaciones de universitarios peruanos y pese a ello su obra resuena aún como un claro desafío al régimen político, económico y cultural capitalista.

Constituyeron en los años treinta del siglo pasado la llamada Escuela de Francfort y tuvieron como obra insigne la producción de una voluminosa literatura científica que daba cuenta de las falencias y atrocidades del sistema capitalista en expansión.

Los integrantes de la Escuela de Frankfurt desnudaban los sistemas de pensamiento prevalecientes -la filosofía de la ciencia positivista y el liberalismo burgués - responsabilizándolos de promover desde el plano intelectual el establecimiento de  relaciones de dominación entre los seres humanos, la perdida de valores y la destrucción del medioambiente.

La Escuela de Francfort se inspiró en el legado de Kant (proclamador de la libertad y responsabilidad individuales), Hégel (revelador de los condicionamientos culturales a la razón y la moral) y Karl Marx (quien demostró que la racionalidad humana había sido puesta al servicio de las clases dominantes).

Continuando con la obra de los autores citados los críticos ideológicos postmodernos, quienes han transpuesto los límites de la esfera de acción marxista, analizan los discursos sociales dominantes y develan sus basamentos ideológicos escondidos tras la supuesta objetividad.

Ellos “desplazan el foco de la afirmación misma a la base ideológica o motivacional de la que ésta deriva. Señalan la intención subyacente del relator de la verdad de suprimir, obtener poder, acumular riqueza, sostener su cultura por encima de las demás, etc” (33).

La critica ideológica es el instrumento de guerra intelectual empleado por feministas, ambientalistas, socialistas y antirracistas. En el periodismo puede ser de gran utilidad si en las secciones de opinión y análisis sometemos a desmigajamiento los discursos oficiales con los que se pretende justificar políticas gubernamentales tan inhumanas como el desconocimiento de los derechos de los trabajadores, la falta de protección al consumidor y el silencio cómplice frente a la destrucción medioambiental.

También pueden evaluarse los niveles de parcialidad / imparcialidad de los medios de comunicación internacionales y nacionales, que en los grandes conflictos y crisis mundiales suelen encubrir los excesos y las violaciones de los derechos humados por parte de las grandes potencias económicas y militares del mundo.

El Derecho de Resistencia a la Tiranía: Los derechos a la dignidad, justicia y libertad no existen en la vida humana porque la ley y el estado los reconozcan. En todo caso son legítimos la ley y el Estado en cuanto no transgredan estos elementales principios; fundamentos de toda convivencia racional y pacífica.

El derecho de resistencia a la tiranía, que en el ámbito jurídico fue sustentado en el pasado por el iusnaturalismo, justifica el carácter legítimo de las lucha que tienen como objetivo prioritario exigir el respeto a los derechos fundamentales del ser humano. Puede ser considerado el derecho prioritario del individuo cuando sus otros derechos han sido vulnerados.

Para el peruano Carlos Torres Caro el “Derecho de resistencia sería, pues, una facultad y/o recurso de defensa y afirmación en ultima instancia o en excepcional circunstancia del enunciado primario de dignidad humana y de sus consiguientes premisas, los derechos humanos” (34).

Probablemente la mayor parte de los periodistas en el Perú podríamos apoyar un planteamiento como el efectuado si de lo que se habla es de una lucha en contra de un gobierno a todas luces autoritario e ilegítimo a cuyo poder el ciudadano se resiste; no obstante, la proyección conceptual y práctica del derecho de resistencia a la tiranía es mucho más amplia.

Los derechos económicos del ser humano no son derechos prescindibles a los que  se pueda renunciar. Su desconocimiento es al mismo tiempo un desconocimiento a la condición humana de la persona sometida a condiciones de explotación.

Al respecto  Torres Caro habla de “La arbitrariedad del Poder económico, proveniente de los grandes propietarios que con sus monopolios en la producción se expresan violando el Sistema de los Derechos Humanos a través de la manipulación del mercado, de la persecución laboral o monetaria, etc; o a través de los medios masivos de comunicación que están a su servicio puesto que son suyos” (35).

Si el poder económico impone un neo totalitarismo global ya que financia y manipula a las organizaciones políticas y a las empresas de comunicación que supuestamente hacen la democracia, rigiendo arbitrariamente el destino del común de los hombres y desplegando una constante campaña de eliminación de resistencias en la que emplea recursos mediáticos y militares; no cabe entonces preguntarse si puede existir un derecho de resistencia a la tiranía de las grandes corporaciones multinacionales y los gobiernos que se le han sometido.

¿Cual sería el rol del periodismo en un escenario como éste?. Poco o nada podemos esperar de las grandes cadenas de comunicación. Sólo los pequeños medios independientes podrían iniciar el llamamiento a la resistencia (36). El internet puede ofrecer una ventana a los reclamos por un mundo distinto.

Medios con públicos más especializados como las páginas web y publicaciones escritas o radios provinciales, o de áreas urbano-marginales, son quizá el cimiento comunicativo de una civilización distinta a la actual (37).

Perfil Tentativo de una Definición Holística del Rol Social Del Periodismo Político

Resumamos con brevedad y sencillez, al mejor estilo de la redacción periodística, los aportes de las distintas teorías y autores repasados, para empezar a perfilar una definición holística del rol social del periodismo político:

(1) Si por respeto se entiende no algún tipo de sometimiento, sino una valoración que no atente contra la dignidad de alguien, el respeto por los valores políticos mayoritarios o dominantes es necesario, sin que este reconocimiento justifique el intervencionismo estatal ya que es un asunto ético a juzgar sólo por la conciencia del periodista y su público.

(2) El respeto por el libre pensamiento y la búsqueda de la verdad se constituye en pilar axiológico del periodismo.

(3) La necesidad de contextualizar el relato de los hechos noticiosos para hacerlos más entendibles, con el propósito de hacer de la lectura, audición o expectación de las señales emitidas por los medios de comunicación una experiencia positiva de aprendizaje y no sólo un pasatiempo. 

(4) También, respetar los valores de las minorías hace del periodismo un garante de los derechos de todos los hombres y un espacio de dialogo intercultural facilitador de la comprensión del otro y del mundo.

(5) La objetividad científica debe constituir una aspiración del periodista pese a que en su forma absoluta es imposible.

(6) El periodismo debe dar cabida a las voces de los movimientos progresistas (por supuesto yendo más allá de lo que los socialistas definen por progresista), no basta con informar acerca de lo que “es” en el mundo, debemos abordar también la esfera de lo que puede ser como potencial realización humana.

(7) El desarrollo socioeconómico es una empresa a la cual el periodismo debe brindar  su apoyo.

(8) El periodismo debe promover una nueva visión acerca de lo que es desarrollo humano, la que no puede centrarse exclusivamente en lo económico y debe incluir una ética del consumo.

(9) El contexto cultural y económico debe ser tomado en cuenta a la hora de decidir qué y cómo producir mensajes dirigidos a una sociedad determinada.

(10) El periodismo puede y debe colaborar con la reconstrucción de la democracia (38), promoviendo relaciones más horizontales en la sociedad y dándole voz a las bases populares, grupos minoritarios y movimientos de cambio social.

(11) Las pequeñas empresas de comunicación son una alternativa para el periodismo en las cuales la noción de equipo, como contexto de trabajo y aprendizaje, es central.

(12) El periodista debe ir más allá de lo que se dice en los diversos discursos sociales y develar a partir de estos discursos lo que sus autores creen y pretenden con su enunciación.

(13) El derecho de resistir al poder de las tiranías debe ser defendido y practicado por los periodistas.

(14) El periodismo debe defender también el respeto por los derechos económicos del hombre y resguardar en la medida de lo que sus recursos tecnológicos, humanos y económicos se lo permitan, el derecho de resistencia frente a la  opresión económica.

Creemos que la definición del rol social del periodismo político debe tener como punto de partida el dialogo entre las distintas corrientes del pensamiento ético, científico y político, con la praxis cotidiana del periodismo. No podemos desarrollar las conclusiones de este trabajo sin plantear posibles definiciones a la forma en que el ser humano, la criatura viviente que hace del periodismo su forma de subsistencia, afronta el reto de la existencia.

Klaus Kippendorff distingue tres posibles posturas de los seres humanos, que conocen, valoran y actúan  por medio de la comunicación (en su más amplio significado), según el rol que asumen frente a lo que conocen: 

Sujetos: “Se construyen a sí mismos como partes subordinadas a organizaciones sociales, la sociedad, un universo (incluyendo a sus dioses y regentes), cuya existencia no pueden cuestionar, cuyas reglas y leyes se sienten obligados a descubrir y obedecer y cuyos propósitos creen deben ser servidos” (39).

Ellos perciben en la realidad un orden dado al que tratan de conocer y/o someterse para alcanzar la plenitud y/o satisfacción. En la postura del “sujeto”, el conocimiento de sí mismo y de la “verdad” es trascendentalmente importante y si tiene inclinaciones religiosas se constituye en una misión sagrada.

Poetas: “Se ven a sí mismos creativamente involucrados en las realidades que ocupan” (40).

Aunque reconocen un orden en la realidad del mundo, tratan de modificarlo y mejorarlo. Aceptan la existencia de principios de vida pero conciben la realidad como algo dinámico en cuya marcha pueden influir.

Devenires:Podrían llamarse autopoetas, o seres autocreadores, porque quieren, también, reconstruirse a sí mismos. Los devenires realizan su autonomía cognitiva en la continua construcción, deconstrucción y reconstrucción de las realidades que involucran” (41).

Ven en el mundo una proyección de su propia actividad cognitiva y en el orden social un conjunto de condiciones históricas que sólo parten de la interacción humana y no de algún orden superior. No aceptan definiciones categóricas de sí mismos. Su postura conduce a un extremo relativismo ético y gnoseológico en el que la noción de lo sagrado y lo permanente puede desaparecer.

Cualquier apreciación de las posturas que frente a la realidad (desde el punto de vista de Klaus Kippendorff) puede asumir el hombre, parte de la postura que ya hemos asumido, quizás sin tener conciencia plena de que lo hemos hecho.

Un periodista sabe que su deber lo liga a la verdad y los valores. Sabe también que las personas y sus interacciones construyen el orden social y la visión del mundo que se tenga. Nosotros preferimos auto denominarnos poetas; personas en cuyas vidas se conjugan los principios de libertad y sumisión frente a lo real puesto que en el mundo distinguimos lo sagrado y lo profano, lo permanente y lo temporal.

No creemos ser los creadores del mundo, pero sí los creadores de nuestros propios mundos, aspirantes a un plano superior que creamos (porque forjamos nuestros propios destinos), y en el que creemos (porque pensamos que se rige por principios que trascienden la esfera de nuestras propias acciones y convicciones).

Conclusiones

La breve exposición efectuada a lo largo de estas páginas partió de una postura puramente externa y se aproximó en su final a una reflexión personal puesto que la temática abordada involucra intelectual y emocionalmente a los autores.

Nuevamente, en un esfuerzo sintético resumiremos lo avanzado, en este caso en el último capítulo, presentando las conclusiones generales del trabajo que por supuesto son precisiones conceptuales bastante transitorias y modificables:

(1) El respeto por la dignidad y demás derechos del hombre, sea este miembro de la mayoría, minoría, sector oficial, privado o popular, es un imperativo moral en la práctica del periodismo. Las conductas de resistencia y rechazo a las condiciones y poderes que violan algunos de estos derechos deben ser orientadas y promovidas por el periodismo.

(2) La verdad, pese a que es relativa a la experiencia del propio sujeto, no deja de ser un bien o aspiración axiológica irrenunciable.

(3) El desarrollo social y económico, conceptos que involucran la necesaria reconstrucción o replanteamiento de la democracia son empresas en las cuales el periodismo debe estar activamente involucrado.

(4) El periodismo puede y debe contribuir a facilitar la comprensión de la realidad, y desde distintas perspectivas.

(5) El periodismo debe promover la constitución de un nuevo paradigma de lo humano y de la política, que “deberá recuperar la capacidad transformadora del hombre,  de su historia y de su propio entorno. Es decir, recuperar un horizonte utópico” (42).

(6) El compromiso con la libertad no excluye la responsabilidad de reconocer la existencia de deberes que, al igual que los derechos fundamentales de la persona, son inherentes a la condición de ser un ser humano.

Bibliografía

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Ediciones Granica S.A. Barcelona.

Lo Pequeño es Hermoso. E.F. Schumacher 1978.
Ediciones Orbis. Buenos Aires.

El Planeta Subdesarrollado. Lucio Capalbo -Ebila. Buenos Aires.

El Dominio Imperecedero. Udo Schaefer 1988.Editorial Bahá'í de España. Barcelona.

Métodos y Técnicas de Investigación Cualitativa en Ciencias Sociales. Compilación          

Comportamiento Humano, Nuevas Técnicas de Investigación. Miguel Martinez

 


 

NOTAS:

(1). La clasificación de las teorías normativas de la comunicación social que presentamos en este trabajo es la que se presenta en la obra: Las Ideologías en el Periodismo, Octavio Aguilera 1991. Consultar las paginas 33 al 37.

(2). Ibiden, páginas citadas.

(3). Ibiden, páginas citadas.

(4). Aunque no se ha pretendido en los regímenes autoritarios continuar con la obra intelectual de la teoría autoritaria, en el plano práctico se demuestra que se comparten los mismos supuestos básicos.

(5). El sometimiento psicológico a la autoridad, tan claramente manifiesto en las doctrinas de la extrema derecha es un hecho común a la mayor parte de las experiencias autoritarias de la historia humana; se hace presente en dimensiones afectivas, religiosas e ideológicas.

(6). Ibiden, páginas citadas.

(7). Ibiden, páginas citadas.

(8). Ibiden, páginas citadas.

(9). Ibiden, páginas citadas.

(10).Aunque un comunicador o empresario de este campo pueda ser juzgado con posterioridad a una violación a la ley, no hay forma de  reparar plenamente los daños causados por su inconducta. Pongamos por ejemplo el caso de un  hombre acusado injustamente  de  violación de menores por un periódico (no necesitamos especificar el caso en cuestión). El  podría denunciar a los responsables, pero el daño a su dignidad no podrá ser reparado plenamente.

(11).La aspiración central de todas las posturas liberales es la libertad. Pese a ello la libertad extrema para los hombres conduce a una situación el la cual los derechos de algunos empiezan a ser reducidos a favor de otros con mayores recursos; y el individuo se convierte en una partícula del todo social sin autodeterminación alguna. 

(12).Visiones del Mundo, La sociedad de la Comunicación. Universidad de Lima1995. Página 32.

(13). Ibiden, páginas citadas.

(14). Ibiden, páginas citadas.

(15). El Dominio Imperecedero, Udo Schaefer1988. Página 33.

(16). Ibiden. Página 33.

(17). Ibiden . Página citada.

(18). Citado en El Dominio Imperecedero, Udo Schaefer1988. Página 35.

(19). Para consultar esta temática leer: La Educación, Puerta de la Cultura. Jerome Bruner.

(20). Consultar: Métodos y Técnicas de Investigación Cualitativa en Ciencias Sociales.

(21). Resumido en: Las Ideologías en el Periodismo. Octavio Aguilera 1991. Páginas citadas.

(22). Las Ideologías en el Periodismo. Octavio Aguilera 1991. Páginas citadas.

(23). Ibiden. Páginas citadas.

(24). Para mayores referencias sobre esta postura consultar la obra: El Planeta Subdesarrollado. Lucio Capalbo ......

(25). Lo Pequeño es Hermoso. E.F. Schumacher 1978. Página 60. Con estas palabras el autor compara la economía budista con la economía moderna.

(26). Una exposición completa de esta teoría se encuentra en: El Choque de las Civilizaciones y la Reconfiguración de Orden Mundial. Samuel P. Humpington 1997.

(27). Las Ideologías en el Periodismo. Octavio Aguilera 1991. Páginas citadas.

(28). Ibiden. Páginas citadas.

(29). La Quinta Disciplina en la Práctica. Peter Senge 1995. Página 366.

(30). Ibiden. Página 489.

(31). Una exposición completa de este tema se halla en: El Derecho de Resistencia a la Tiranía. Carlos Alberto Torres Caro 2000.

(32). Una exposición completa de este tema se halla en: Construcciones de la Experiencia Humana. Marcelo Pakman (compilador) 1996. Páginas 139 al 175 (Kenneth J. Gergen).

(33). Construcciones de la Experiencia Humana. Marcelo Pakman (compilador) 1996. Páginas 139 al 175 (Kenneth J. Gergen).

(34). El Derecho de Resistencia a la Tiranía. Carlos Alberto Torres Caro 2000.

(35). El Derecho de Resistencia a la Tiranía. Carlos Alberto Torres Caro 2000. Página 290.

(36). Las luchas por garantizar el respeto a los derechos humanos no pueden excluir en su marcha violaciones a los derechos humanos puesto que ello los deslegitimaría. Entiéndase que no toda resistencia a la tiranía tiene que ser violenta.

(37). Dejemos sin mayor definición esa posible civilización futura pues cualquier utopía de posible planteamiento depende de las aspiraciones de cada persona o corriente de pensamiento.

(38). Reconstruir la democracia es una empresa cuyas probables consecuencias son variadas e imprevisibles. Podemos hablar de un sistema plenamente democrático o posdemocrático.

(39). Construcciones de la Experiencia Humana II. Marcelo Pakman (compilador) 1997. Pagina 136.

 (40). Ibiden. Página citada.

(41). Ibiden. Página citada.

(42). Visiones del Mundo. Universidad de Lima 1995. Página 33.

 


(*) Estudiante de periodismo en la Universidad "Santiago Antúnez de Mayolo" de Huaráz; miembro de la Comunidad Bahá'í de esta ciudad.


 

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